9 de febrero de 2026
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El 90% de los ictus se puede prevenir con hábitos saludables

Los accidentes cerebrovasculares son una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. Las proyecciones internacionales alertan sobre un aumento sostenido de casos en las próximas décadas si no se refuerzan las medidas de prevención y el control de los factores de riesgo.

Aunque históricamente se han asociado con la vejez, su incidencia está creciendo entre adultos más jóvenes, lo que preocupa a los sistemas de salud.

El impacto global y el desafío de la prevención

Estimaciones recientes indican que, en países como el Reino Unido, los casos podrían aumentar cerca de un 42% para 2035, según la organización Stroke Association.

Esta tendencia se observa en diversas regiones, con un incremento proyectado en la población adulta; solo en el Reino Unido se estiman más de 151.000 episodios anuales, y la situación global muestra señales similares.

Sin embargo, estudios y análisis de entidades internacionales señalan que hasta nueve de cada diez accidentes cerebrovasculares podrían prevenirse actuando sobre los factores de riesgo modificables.

El aumento de la incidencia, especialmente entre personas menores de 55 años, se ha vinculado principalmente a estilos de vida poco saludables y no solo al envejecimiento, según expertos citados por la Organización Mundial de la Salud y medios internacionales.

Aunque la edad es el factor de riesgo no modificable más importante, la mayoría de los casos están relacionados con causas sobre las que se puede intervenir. Alexis Kolodziej, director ejecutivo adjunto de Stroke Association, ha enfatizado que no se trata de una consecuencia inevitable de envejecer.

Factores de riesgo modificables y estrategias de control

La presión arterial alta contribuye a aproximadamente la mitad de los accidentes cerebrovasculares: eleva la tensión sobre las arterias —incluidas las del cerebro— y aumenta tanto el riesgo de hemorragia como la formación de coágulos que interrumpen el flujo sanguíneo.

Por ello, los especialistas recomiendan medir la presión arterial de forma periódica. Las lecturas pueden realizarse en consultorios médicos, farmacias o con tensiómetros domésticos, y nunca es demasiado pronto para comenzar a controlar este parámetro.

Los programas de chequeo médico regular disponibles en varios países facilitan la detección temprana de riesgos cardiovasculares. Participar en estas revisiones puede ser determinante para prevenir enfermedades relacionadas con la presión arterial.

Hábitos de vida, alimentación y salud vascular

La actividad física regular protege frente al accidente cerebrovascular: actividades cotidianas como caminar o jardinería contribuyen a mantener un flujo sanguíneo saludable y reducen el riesgo de coágulos y rupturas arteriales, según la OMS.

En la dieta, reducir la ingesta de sal y evitar alimentos ultraprocesados ayuda a controlar la presión arterial. Revisar el etiquetado nutricional permite identificar sodio oculto que puede elevar el riesgo de hipertensión.

Dejar de fumar es una de las acciones más efectivas para disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular. Kolodziej ha advertido que fumar aumenta notablemente el peligro porque las toxinas dañan y obstruyen las arterias.

La American Stroke Association respalda que abandonar el tabaco reduce el riesgo en cualquier etapa y aporta beneficios inmediatos y sostenidos.

El consumo excesivo de alcohol y el uso de drogas recreativas también elevan la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular; limitar el alcohol y evitar sustancias ilícitas son medidas recomendadas por la OMS.

Detectar y tratar la fibrilación auricular, una arritmia que suele ser silenciosa, es crucial: multiplica por cinco el riesgo de accidente cerebrovascular, según la World Stroke Organization. Controlar el pulso en las consultas y, si se confirma el diagnóstico, considerar tratamiento anticoagulante puede prevenir la formación de coágulos.

Incluso para personas con antecedentes prolongados de tabaquismo, dejar de fumar ofrece beneficios inmediatos y duraderos para la salud vascular, reduciendo con el tiempo el riesgo de accidente cerebrovascular, tal como señalan expertos de la American Stroke Association.

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