La discusión sobre cuál es el canal más adecuado para cobrar sueldos volvió a tomar fuerza tras la encuesta “Los argentinos y el dinero” de Isonomía Consultores, que evaluó hábitos, preferencias y niveles de confianza respecto de las herramientas financieras actuales.
A pesar de que el sistema bancario tradicional sigue siendo la vía habitual para el cobro de salarios en relación de dependencia, el estudio mostró una marcada inclinación social hacia alternativas más flexibles y digitales.
El informe reveló que 9 de cada 10 argentinos desean poder elegir dónde cobrar su salario. Sin embargo, en la práctica 6 de cada 10 trabajadores reciben su sueldo en el banco que designa el empleador, lo que limita la elección individual.
La encuesta también indicó que esta preferencia se apoya en comportamientos ya presentes: más del 76% de la población usa o posee billeteras virtuales, consolidando a estas plataformas como herramientas habituales para gestionar el dinero.
En cuanto a la confianza, 6 de cada 10 personas consideran a las billeteras virtuales un medio fiable para manejar sus recursos, lo que refuerza la posición de las fintech en la gestión financiera cotidiana.
Preferencias, según franja etaria
La dimensión generacional mostró diferencias claras: entre los jóvenes, el 78% afirmó que cobrar en una billetera virtual sería más práctico, y el 67% consideró que esta modalidad transmite seguridad y tranquilidad, además de comodidad operativa.
El informe también destacó a trabajadores informales e independientes, entre quienes el apoyo a cobrar a través de billeteras virtuales superó el 65%, reflejando una preferencia por mayor autonomía y menos trámites frente al sistema bancario tradicional.
Los motivos recurrentes para preferir modelos digitales fueron la menor burocracia, la facilidad de uso y la posibilidad de gestionar dinero y servicios desde una sola plataforma. Algunos encuestados valoraron además la opción de obtener rendimientos diarios vinculados a herramientas de ahorro e inversión inmediatas.
Para muchos usuarios, la billetera virtual se convirtió en el centro operativo desde el que organizan gastos, pagos y movimientos financieros una vez acreditados sus ingresos, pasando de ser una alternativa potencial a una herramienta de uso cotidiano.
El debate sobre la reforma laboral y el esquema obligatorio de cobro en entidades bancarias puso en primer plano la tensión entre una obligación institucional y la posibilidad de elección individual. La encuesta aportó una dimensión cultural a ese intercambio: la mayoría manifestó preferir contar con opciones.
La experiencia cotidiana fue clave para interpretar los resultados: la adopción recurrente de soluciones digitales forma parte de un proceso de integración tecnológica que modifica hábitos de consumo, pagos y ahorro, y la familiaridad con las billeteras virtuales incidió en la preferencia por utilizarlas también para cobrar sueldos.

