Mads Mikkelsen y el director Bryan Fuller conversaron en el pódcast Inside of You with Michael Rosenbaum sobre sus carreras, la influencia de sus mentores y las pasiones creativas que han marcado su trabajo.
En la emisión publicada en YouTube, ambos compartieron anécdotas sobre colaboraciones como Dust Bunny y Hannibal, y reflexionaron sobre los orígenes de su vocación y las figuras que los inspiraron.
Infancias marcadas por el cine y el terror
Mikkelsen, hablando desde Copenhague, recordó una infancia dedicada a descubrir el cine en funciones dobles, admirando a artistas como Buster Keaton y Bruce Lee, influencias que formaron su visión artística.
Fuller contó una niñez atípica en la que el gusto por el cine de terror y experiencias personales poco comunes moldearon su relación con el cine.
Relató, por ejemplo, que en su ciudad natal un conocido de los Boy Scouts resultó ser un asesino en serie y que ver Black Christmas a los cinco años le mostró que el cine podía ser tanto estimulante como terapéutico.
Vocaciones tardías y la influencia de los mentores
Ambos coincidieron en que su vocación surgió de forma inesperada. Mikkelsen explicó que nunca imaginó ser actor o bailarín y que solo ingresó a la escuela de arte dramático a los 30 años, cuando el arte irrumpió en su vida.
Fuller contó que, tras estudiar psicología y analizar símbolos y emociones en películas como Alien, un instructor lo impulsó hacia el cine.
La formación y los mentores jugaron un papel decisivo: Mikkelsen mencionó a un profesor, Victor Martinson, que fomentaba la experimentación y la confianza en el talento propio.
Fuller recordó a una profesora de secundaria que lo desafió y lo motivó a superarse, subrayando la importancia de quienes estimulan el crecimiento artístico.
Dinámica en el set y el proceso creativo
Gran parte de la charla se centró en el rodaje de Dust Bunny y en la dinámica entre Mikkelsen, Fuller y Sigourney Weaver.
Mikkelsen describió trabajar con Fuller como entrar en un universo propio, donde el guion puede desviarse; sobre Weaver dijo que, pese a haberla admirado siempre, su cercanía y sentido del humor facilitan el trabajo en el set.
También abordaron su enfoque del proceso creativo. Mikkelsen afirmó que cuando confía en un equipo puede dejarse llevar, y destacó que Fuller suele reunir intérpretes que captan su tono, algo crucial para que el proyecto funcione.
Fuller añadió que el mayor placer de dirigir es ver la autenticidad y la sorpresa en los actores, gestos sutiles que comunican más que las palabras.
El legado de “Hannibal” y proyectos futuros
Hannibal fue otro punto relevante: Mikkelsen compartió su orgullo por el papel y la dificultad de enfrentarse a la icónica interpretación de Anthony Hopkins, por lo que optaron por una dirección propia. Fuller recordó lo complejo que fue convencer a ejecutivos sobre el proyecto y la trayectoria hasta lograrlo.
Durante la entrevista se alternaron el humor y la reflexión seria. Mikkelsen reconoció la importancia del nerviosismo escénico, al que llamó “polvo de mariposa”, como un estímulo para seguir sorprendiendo; si desaparece, advirtió, se pierde algo esencial.
Fuller sintetizó su visión del arte señalando que siempre existe la posibilidad de perdonar y avanzar dentro del trabajo creativo.
Al cierre, hablaron de sus planes inmediatos: Mikkelsen prioriza Dust Bunny y mencionó la posibilidad de conversaciones sobre The Last Viking; Fuller adelantó que escribe una película nueva y colabora con Clive Barker.
El presentador Michael Rosenbaum agradeció a la audiencia y subrayó el valor de las historias compartidas, recordando que las trayectorias artísticas implican desafíos y pasión, tal como han demostrado Mikkelsen y Fuller.

