El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó el sábado que no sabe si Rusia está realmente comprometida a poner fin a la guerra en Ucrania, mientras Washington sigue presionando por un acuerdo de paz.
«No sabemos si los rusos van en serio en su intención de terminar la guerra», dijo Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich, cuando el conflicto se aproxima a su quinto año.
También intentó tranquilizar a sus socios europeos, afirmando que Washington busca “vigorizar” la relación transatlántica para que una Europa fuerte contribuya a la renovación del orden mundial.
Rubio adoptó un tono conciliador al dirigirse a líderes europeos en Múnich, algunos de ellos contrariados por el reciente interés del presidente Donald Trump en Groenlandia.
«No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia humana», dijo. «Queremos una alianza revitalizada», añadió.
Rubio señaló que la alianza debe reconocer que los problemas no son solo malas políticas, sino también un sentimiento de desesperanza y complacencia, y que no debe paralizarse por miedos como el cambio climático, la guerra o la tecnología, sino mirar con valentía hacia el futuro.
En su discurso criticó la “inmigración masiva”, las políticas climáticas que, según él, empobrecen a la población, y lo que calificó de “locura” de un libre comercio que, dijo, contribuyó a la desindustrialización de Europa y Estados Unidos en beneficio de rivales.
Asimismo elogió la conexión cultural y espiritual entre ambas orillas del Atlántico, que según su argumentación se basa en la lengua, el cristianismo y el origen europeo de millones de estadounidenses.
Dijo que Estados Unidos estará “impulsado por una visión de un futuro tan orgulloso, tan soberano y tan vital como el pasado de nuestra civilización”.
Añadió que, aunque Estados Unidos está dispuesto a actuar solo si es necesario, prefiere y espera actuar junto a Europa, y subrayó que no desea aliados débiles porque eso también los debilita a ellos.
Rubio, de origen cubano y que evocó a sus antepasados españoles, volvió a criticar la inmigración, en línea con la reciente Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump, que advirtió sobre un supuesto “borrado civilizacional”.
Según él, la “inmigración masiva” es “una crisis que está transformando y desestabilizando sociedades en todo Occidente” y defendió la necesidad de “recuperar el control de nuestras fronteras”, algo que describió como un ejercicio de soberanía más que como xenofobia o odio.
Críticas a la ONU
Rubio criticó además a la ONU, en un momento en que Washington impulsa su denominada Junta de Paz, un organismo respaldado por Trump que invitó a varios países y que asume funciones de resolución de conflictos.
«No podemos ignorar que, en la mayoría de los asuntos más urgentes, no tiene respuestas y prácticamente no ha tenido ningún papel», afirmó Rubio.
Puso como ejemplo que, a su juicio, la ONU no evitó los conflictos en Gaza y en Ucrania ni logró frenar el supuesto avance del programa nuclear de los clérigos chiitas radicales en Teherán.
También sostuvo que la institución dirigida por António Guterres no actuó frente a lo que él calificó de “amenaza a nuestra seguridad” por parte de Nicolás Maduro, a quien Estados Unidos acusa de narcotráfico y cuya captura, según Washington, se produjo el 3 de enero.
Rubio reconoció que las Naciones Unidas tienen potencial para ser una herramienta positiva, pero insistió en que en los asuntos más urgentes no ha ofrecido respuestas suficientes: dijo que el liderazgo estadounidense fue clave para liberar a cautivos en Gaza y lograr una frágil tregua, y que, en el caso de Ucrania, ese liderazgo, junto a la colaboración de varios países, permitió llevar a las partes a la mesa de negociaciones en busca de una paz todavía difícil de alcanzar.
El discurso de Rubio supuso un contraste con el pronunciado un año antes en el mismo foro por el vicepresidente JD Vance, quien acusó a algunos líderes europeos de poner en riesgo la seguridad del continente por su política migratoria y por medidas reguladoras sobre discursos extremistas en plataformas digitales.
En la cumbre de junio, los miembros europeos de la OTAN, excepto España, acordaron aumentar su gasto en defensa hasta el 5%, en respuesta a la petición de Trump de que Europa contribuya más a su propia seguridad.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dijo la víspera que una Europa fuerte dentro de una OTAN fuerte fortalecerá el vínculo transatlántico.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que la Unión Europea debe acelerar y asumir más responsabilidades en materia de defensa.

