15 de febrero de 2026
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Heredero del sah propone liderar transición democrática si cae el régimen ayatolá

Reza Pahlavi, hijo exiliado del último sha de Irán, se ofreció a encabezar una transición hacia un “futuro democrático y secular” durante un acto en Múnich al que, según los organizadores, asistieron más de 200.000 personas.

En el mitin afirmó su compromiso de liderar el proceso de transición para que, mediante un mecanismo democrático y transparente, la población pueda decidir el gobierno de su país.

La multitud coreó “Javid shah” (larga vida al sha) y ondeó banderas con el emblema de la monarquía derrocada. Un manifestante de 62 años declaró que, a su juicio, “el régimen iraní está acabado”.

Pahlavi instó a los iraníes dentro y fuera del país a mantener las protestas y convocó a lanzar consignas desde casas y tejados a las 20:00 del sábado y del domingo, en coordinación con manifestaciones en Alemania y otros países.

Miles de personas marcharon en ciudades como Los Ángeles y Washington en solidaridad con las protestas contra el régimen liderado por Ali Khamenei.

En una rueda de prensa previa, Pahlavi aseguró que no pretende asumir el poder ni restaurar una monarquía en Teherán; dijo que su objetivo es que el pueblo iraní pueda elegir democráticamente a su gobierno y que, cuando eso ocurra, considerará cumplida su misión política.

El heredero del sha sostuvo que cuenta con apoyo entre los iraníes y dijo que no persigue beneficios personales por su papel en el movimiento: “No quiero nada a cambio”, subrayó.

Desde Estados Unidos, el entonces presidente Donald Trump reiteró que un cambio de régimen en Irán sería “lo mejor” y confirmó el envío de un segundo portaaviones a Medio Oriente para aumentar la presión militar sobre Teherán.

Trump también había advertido con una posible intervención militar en apoyo de las protestas que en enero alcanzaron su punto máximo y fueron duramente reprimidas. Organizaciones de derechos humanos afirman que la represión de la Guardia Revolucionaria causó miles de muertes.

Ante la prensa en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Pahlavi pidió a Trump que ayude a la población iraní, que según él ha escuchado promesas de apoyo y confía en recibirlas. Añadió que es el momento de poner fin a la República Islámica.

El líder opositor calificó la ola de protestas masivas como una “revolución” y reconoció que desde el exterior ha intentado coordinar y apoyar a la oposición mediante el estrechamiento de vínculos entre grupos disidentes.

Pahlavi afirmó que el movimiento no se rendirá, aunque admitió que la lucha podría prolongarse y continuar cobrando vidas. “No hay vuelta atrás”, advirtió.

La ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, estimó que las manifestaciones dejaron más de 7.000 muertos, una cifra que, según la organización, sigue aumentando debido a las restricciones en las comunicaciones impuestas por las autoridades iraníes.

Describió al régimen como debilitado, con dirigentes ocultos y familias trasladando bienes al extranjero. Pahlavi planteó que un ataque selectivo contra los aparatos represivos —fuerzas de seguridad y la Guardia Revolucionaria— podría considerarse una acción destinada a impedir más asesinatos masivos.

(Con información de AFP)

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