15 de febrero de 2026
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Pablo Goncálvez, primer asesino serial uruguayo, se instaló en Punta del Este

El nombre de Pablo Goncálvez sigue generando temor en Uruguay. Su notoriedad se remonta a la década de 1990, cuando fue señalado como autor de tres asesinatos y catalogado como el primer asesino serial del país. Tras pasar décadas en prisión, volvió a aparecer en los medios al instalarse de forma permanente en Punta del Este.

Goncálvez cumplió una condena de 23 años, vivió posteriormente en Paraguay y ahora regresó a Uruguay para radicarse nuevamente. El jefe de Policía de Maldonado, Víctor Trezza, informó en Canal 10 que las autoridades conocían esta situación desde hace tres meses y que el hombre vive en un apartamento junto a su madre.

Trezza señaló que, aunque Goncálvez es “una persona especial”, no tiene restricciones legales para circular en el país y que la Justicia no le impuso limitaciones. Advirtió, sin embargo, que si comete un delito enfrentará la acción policial y pidió que cualquier anomalía sea comunicada de inmediato.

Hasta el momento, las autoridades no han registrado incidentes relacionados con su presencia.

Para Trezza, la llegada del primer asesino serial a Punta del Este “no genera alarma”, si bien calificó como “impactantes” los crímenes que cometió. En la época de esos hechos, el actual jefe de Policía trabajaba en Canelones.

Goncálvez quedó en libertad en Uruguay en 2016 y se mudó a Paraguay, donde fue detenido en 2017 por porte de arma y tenencia de drogas; cumplió una nueva condena y quedó en libertad en 2019. Reingresó a Uruguay en 2023 por el puente de Salto Grande.

Pese a que la Policía sostiene que no hay alarma por su presencia en Punta del Este, su historial delictivo mantiene la atención de las autoridades, según informó el noticiero Subrayado de Canal 10.

Las atrocidades de Goncálvez

Hasta el 1° de enero de 1992, la vida de Goncálvez parecía la de cualquier otro joven uruguayo. Nacido en España y residente del barrio Carrasco en Montevideo, llevaba una vida que no llamaba la atención. En la madrugada de aquel año, con 22 años, cometió el primero de los tres asesinatos que marcarían su nombre en la memoria colectiva.

Ana Luisa Miler desapareció y su cuerpo fue hallado sin vida entre las dunas del balneario Lomas de Solymar, a unos 30 kilómetros de Montevideo. Goncálvez había sido la última persona en verla, aunque en ese momento no despertó sospechas.

Tras la muerte de su padre, meses después Goncálvez atacó de nuevo: Andrea Castro, de 16 años, fue asesinada el 20 de septiembre. La adolescente había salido a bailar en Carrasco; conversó brevemente con él y aceptó acompañarlo en su auto. Su cuerpo apareció en Playa Mansa, Punta del Este.

La autopsia determinó que Castro murió por asfixia y que la ligadura utilizada fue una corbata blanca y verde perteneciente a su padre.

El 8 de febrero de 1993, María Victoria Williams esperaba el ómnibus cuando Goncálvez se le acercó. Fingió que su abuela sufría un infarto para llevarla a su vivienda, pidió que llamaran a emergencias y aprovechó para aturdirla aplicándole un pañuelo con alcohol y éter y colocarle una bolsa de nylon en la cabeza. Esa tarde la familia recibió llamadas averiguando por qué Victoria no había ido a trabajar.

Conocido como el “psicópata de Carrasco”, Goncálvez fue temido por el vecindario hasta su detención en febrero de 1992, cuando la policía lo encontró en un ómnibus con destino a San Pablo. Fue aprehendido en Chuy, en la frontera con Brasil.

Treinta y cuatro años después, para muchos ese temor reaparece.

Una falsa alarma y la aparición real

En marzo de 2024 una mujer denunció que un hombre se había acercado a ella asegurando ser Pablo Goncálvez. La investigación policial, que partió de esa denuncia, confirmó que el asesino serial había llegado al país el 23 de noviembre de 2023.

La Policía obtuvo imágenes de una cámara de videovigilancia en las que se veía a la persona denunciada en una camioneta Jeep. Los agentes identificaron al hombre y comprobaron que no se trataba de Goncálvez: la alerta resultó ser falsa y la persona implicada tenía antecedentes por violencia doméstica y múltiples causas por desacato.

Posteriormente, circuló un audio en el que otra mujer decía haber visto a Goncálvez en Maldonado, en un auto blanco por San Carlos, y una tercera persona lo habría visto en un vehículo blanco en el puerto de Punta del Este. En ese momento, la Jefatura de Maldonado negó haber recibido denuncias formales.

Sin embargo, casi dos años después, está confirmado: Goncálvez vive en Punta del Este.

Según informó Telemundo de Canal 12, hace seis meses se instaló en un edificio de la intersección de la calle 31 y Gorlero, en el centro comercial del principal balneario uruguayo, cerca del monumento conocido como Los Dedos.

Algunos vecinos se mostraron sorprendidos por la noticia, mientras que residentes de larga data indicaron que la madre del condenado vive en el edificio desde hace años.

En audios de WhatsApp recogidos por Montevideo Portal, habitantes del lugar expresaron su sorpresa y describieron a Goncálvez como una persona que “no daba problemas” y que rara vez sale del apartamento ni participa en las reuniones de copropietarios. Señalaron, en cambio, que su madre es una mujer “muy correcta” y que suele atender asuntos del edificio.

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