Taiwán reafirma que no cederá ante las presiones de China: no buscará escalar el conflicto, pero tampoco tolerará intimidaciones ni cambios unilaterales del statu quo en el estrecho. El ministro de Relaciones Exteriores, Lin Chia-lung, advirtió que el expansionismo autoritario de Pekín plantea retos importantes para la paz y la estabilidad, tanto en Asia como a nivel global, según Fox News.
Una crisis en el estrecho tendría repercusiones económicas mundiales. Lin señaló que alrededor del 90% de los semiconductores avanzados se fabrican en Taiwán y que cerca del 50% del comercio marítimo global circula por el estrecho, de modo que cualquier perturbación afectaría de inmediato la producción tecnológica y las cadenas de suministro internacionales.
El ministro afirmó que la situación impuesta por China amenaza la seguridad de Taiwán y su sistema democrático, y subrayó el papel clave de la comunidad internacional, especialmente de Estados Unidos, para frenar los intentos de Pekín de cambiar las reglas del juego. Lin expresó agradecimiento hacia Estados Unidos y otros aliados e indicó medidas concretas de apoyo: en diciembre pasado Washington aprobó un paquete de venta de armas por 11 000 millones de dólares y promulgó actos legislativos como la implementación de garantías para Taiwán y la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2026, que reflejan el respaldo bipartidista estadounidense.
Perspectiva estratégica y advertencias de Taipéi
Lin describió a Pekín como un factor desestabilizador que intenta alterar el statu quo y presionar a países pacíficos. Señaló que, tras la concentración de poder de Xi Jinping, China ha dejado de hablar de una unificación pacífica y ha recurrido a amenazas explícitas sobre el uso de la fuerza.
En 2024, Xi ordenó a las fuerzas armadas chinas que completaran los preparativos para una operación sobre Taiwán antes de 2027. Según Lin, las maniobras recientes evidencian que las ambiciones de Pekín van más allá de la isla y suponen un riesgo creciente para la estabilidad del Indo‐Pacífico y del mundo.
La posición de Taiwán en la industria de semiconductores refuerza la prioridad estadounidense de mantener la estabilidad en el estrecho; los responsables políticos de EE. UU. reconocen que esa industria y las cadenas vinculadas son esenciales para la seguridad económica del país.
En ese contexto, Lin destacó las inversiones crecientes de empresas taiwanesas en Estados Unidos, en particular el compromiso de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) por 165 000 millones de dólares en Arizona. Taipei busca además facilitar el acceso de compañías que deseen invertir en EE. UU., en medio de la competencia estratégica entre Washington y Pekín y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro.
Relación bilateral Taiwán-Estados Unidos y enfoque en defensa
Lin Chia‐lung subrayó la “continuidad estratégica” de la política estadounidense hacia Taiwán en materia de seguridad y de cooperación tecnológica, incluida la inteligencia artificial, y citó la Estrategia Nacional de Seguridad de EE. UU. que destaca la importancia geopolítica de Taiwán como punto de conexión entre el noreste y el sudeste asiático.
En cuanto a capacidades defensivas, el canciller recordó que el presidente Lai Ching‐te anunció un aumento del presupuesto de defensa que superará el 3% del PIB en 2026 y alcanzará el 5% en 2030. Aunque hay resistencias en el Parlamento, los principales partidos apoyan públicamente reforzar la cooperación en seguridad con Estados Unidos y adoptar una postura más disuasiva para prevenir un conflicto.
China continúa considerando a Taiwán como una “parte sagrada e inseparable” de su territorio, pese a no haber gobernado la isla desde 1949. Actualmente solo once países y la Santa Sede reconocen formalmente la soberanía de Taiwán, pero Pekín mantiene su rechazo ante décadas de autonomía de la isla.
Lin recordó que en junio pasado los portaaviones chinos Liaoning y Shandong realizaron maniobras más allá de la segunda cadena de islas, la primera vez que ambos operaron juntos en el Pacífico occidental. Las continuas operaciones militares —que involucran a la Armada, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Costera— son percibidas por Taipéi como actos de castigo por la negativa de la isla a aceptar la autoridad de Pekín y como posibles preparativos para un bloqueo o un conflicto armado.
El ministro concluyó que la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán son esenciales para el bienestar global. Su gobierno, dijo, reforzará alianzas basadas en valores y promoverá la diplomacia económica y tecnológica para proteger la soberanía y la estabilidad en la región del Indo‐Pacífico.

