River venció 1-0 a Ciudad de Bolívar en la Copa Argentina gracias a un penal convertido por Juan Fernando Quintero a los 41 minutos del segundo tiempo, y así avanzó de ronda. El triunfo llegó con más sufrimiento que contundencia: el equipo mostró un rendimiento discreto y dejó más dudas que certezas.
Durante el primer tiempo River dominó la posesión y el campo rival, pero le faltó precisión y un jugador capaz de romper la defensa contraria. Ciudad de Bolívar se replegó y aguantó compacto; el local generó situaciones, pero careció de profundidad y definición. Quintero fue quien condujo el juego con aciertos y errores: alternó pases precisos con pérdidas y no logró marcar diferencia en pelota parada. Montiel tuvo dos oportunidades claras: una perdió la dirección y en la otra el arquero contuvo, con un remate de Fausto Vera que pudo ser despejado por la defensa.
El rendimiento fue una advertencia para el entrenador Marcelo Gallardo, que puso su mejor equipo disponible pero no logró imponerse con comodidad ante un rival de categoría inferior, que este año juega en la Primera Nacional tras varias temporadas en el Federal A. La falta de un delantero de área claro volvió a quedar en evidencia; además, el equipo pasó de un 4-2-3-1 a un 4-3-3 durante el partido.
En el inicio del segundo tiempo Bolívar tuvo un impulso y generó una ocasión cercana; después River volvió a buscar el arco con menos ideas y más desesperación. Galván probó de media y larga distancia y un remate suyo dio en el travesaño. Las variantes —Colidio, Subiabre y Freitas— le dieron aire a River y ayudaron a buscar el gol. A cuatro minutos del final, Martínez cometió un penal sobre Freitas que Quintero transformó en el tanto decisivo.
En síntesis: el resultado clasificó a River, pero el desempeño no convenció y dejó inquietudes sobre la eficacia ofensiva y la necesidad de soluciones más claras en ataque.

