El ex presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, pidió disculpas el viernes por las “dificultades” provocadas por su decreto de ley marcial de 2024, un día después de recibir una sentencia de cadena perpetua.
“Pido disculpas profundamente a la gente por la frustración y las dificultades que les he causado, debido a mis propias deficiencias, a pesar de mi determinación de salvar a la nación”, dijo Yoon en una declaración difundida por su abogado.
En el comunicado, Yoon afirmó que su decisión de declarar la ley marcial fue tomada únicamente “por el bien del país y el pueblo” y aseguró que no ha cambiado la sinceridad de su propósito.
Sobre la posibilidad de recurrir el veredicto, expresó dudas: en una situación en la que, según él, no se puede garantizar la independencia del poder judicial ni esperar un juicio guiado por la ley y la conciencia, cuestiona la utilidad de presentar una apelación. Añadió que le resulta indiferente la conclusión que, a su juicio, estaría predeterminada por el poder judicial y la persecución política en su contra.
Yoon instó a sus seguidores a no permitir que se socave la democracia y a centrarse en la vida de la gente. “Yo, Yoon Suk Yeol, tomaré un momento para recuperar el aliento durante el juicio en la plaza y asumiré toda la responsabilidad. Sin embargo, creo que nuestros ciudadanos volverán a establecer la justicia bajo la bandera de la democracia liberal”, afirmó.
El ex mandatario fue condenado a cadena perpetua el jueves por la breve imposición de la ley marcial a finales de 2024, una medida que la Justicia calificó como insurrección tras el despliegue de tropas en la Asamblea Nacional con el objetivo de obstaculizar sus funciones.
El fallo se dictó en la misma sala del Tribunal de Distrito de Seúl donde, en 1996, el ex mandatario Chun Doo-hwan fue condenado a muerte por su papel en el golpe de Estado de 1979 y la represión en Gwangju en 1980.
La fiscalía especial había pedido la pena capital, pero el tribunal consideró como atenuantes el uso limitado de la fuerza, la desorganización del plan, las décadas de servicio público del acusado y su edad, 65 años. Corea del Sur mantiene una moratoria sobre la pena de muerte desde 1997.
El 3 de diciembre de 2024, Yoon declaró la ley marcial de forma inesperada, justificando la medida como respuesta a una supuesta amenaza de “fuerzas antinacionales pro‐Pyongyang” dentro de la oposición. Alegó que la Asamblea Nacional estaba saboteando al Estado, recortando presupuestos clave y destituyendo a funcionarios esenciales.
Tanto la oposición como sectores de su propio partido rechazaron la medida, considerándola un intento de aferrarse al poder. En apenas seis horas, la Asamblea revocó la declaración a pesar de la oposición del Ejército.
El Parlamento aprobó la destitución de Yoon el 14 de diciembre de ese mismo año. Un mes después, tras un operativo de seguridad en la residencia presidencial donde se había atrincherado, el ex presidente fue arrestado, convirtiéndose en el primer presidente surcoreano, aunque suspendido, en enfrentar un juicio penal en ejercicio.
En marzo de 2025, Yoon fue liberado por irregularidades formales en su arresto, pero regresó a prisión en julio, donde esperó el juicio y el veredicto final. El ex mandatario negó hasta el último momento haber cometido irregularidad alguna.

