25 de febrero de 2026
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Bajas y deserciones obligan a reestructurar el Ejército ruso

Los servicios de Inteligencia del Reino Unido señalaron que la mayoría de los militares profesionales originales del Ejército de Tierra ruso que participaron en la invasión de Ucrania hace cuatro años ya no ocupan sus puestos, lo que ha obligado a Moscú a depender de un gran número de efectivos con poca preparación para sostener el conflicto iniciado el 24 de febrero de 2022.

El análisis británico indica que Rusia está en proceso de reestructuración y vuelve a un modelo de fuerza basado en divisiones para poder movilizar grandes cantidades de personal.

No obstante, las altas tasas de bajas dificultan la formación de nuevas unidades y la recuperación de las existentes. Las estimaciones apuntan a alrededor de 1,2 millones de bajas, entre muertos y heridos, que han mermado la calidad de las fuerzas rusas.

La inteligencia subraya que la mayor parte del personal en servicio ha recibido un entrenamiento mínimo, por lo que los comandantes recurren a tácticas básicas para intentar avanzar, a menudo a costa de numerosas víctimas.

El Ministerio de Defensa británico informó que las fuerzas rusas han adaptado sus tácticas sobre el terreno, aumentando el uso de vehículos ligeros, drones y pequeños grupos de infiltración para superar posiciones defensivas ucranianas y golpear la logística del adversario.

A pesar de los costes impuestos a sus fuerzas terrestres, Rusia ha sido capaz de mantener una presión constante sobre las defensas ucranianas, acelerando sus avances territoriales en 2025 y alcanzando su punto máximo a finales de ese año.

La Inteligencia británica concluyó que estas operaciones ofensivas continuas fueron posibles por la tolerancia de la cúpula militar rusa a elevadas bajas y por la ventaja numérica de las tropas terrestres rusas frente a las ucranianas.

Entre febrero de 2022 y diciembre de 2025, las estimaciones sitúan las bajas rusas en torno a 1,2 millones, incluidas hasta 325.000 muertes, lo que, según el informe, supone el mayor número de bajas militares de una gran potencia en un conflicto desde la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno ruso no publica cifras actualizadas sobre muertes en combate desde enero de 2023, cuando informó que más de 80 soldados fallecieron en un ataque ucraniano, elevando la cifra oficial confirmada por Moscú a poco más de 6.000 bajas militares.

Desde Londres, el primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que el presidente ruso, Vladímir Putin, está dificultando la consecución de un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra en Ucrania y aseguró que el Reino Unido apoyará a los ucranianos “el tiempo que sea necesario”.

En la reunión habitual del Gobierno británico, coincidiendo con el cuarto aniversario de la invasión, Starmer elogió la “increíble resiliencia” de Ucrania y destacó la importancia de defender los valores de libertad y democracia.

El líder laborista también señaló el impacto de la guerra en los hogares del Reino Unido, en particular por el aumento de los precios de la energía, que siguen siendo un 40% más altos que antes del inicio de la invasión y afectan a todas las familias.

(Con información de Europa Press)

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