Al repasar su trayectoria personal y profesional, Lucio afirma que “la humildad para reconocer errores es clave para crecer”. En esta entrevista describe su experiencia, la interacción con mercados internacionales, el trabajo con socios del exterior y el desarrollo personal que exige desempeñarse en un entorno dinámico.
Es tu primera experiencia profesional en el sector. ¿Cómo estás viviendo estos primeros meses?
La formación universitaria y el trabajo real son bastante distintos. La base académica es necesaria, pero la práctica diaria te forma de otra manera y te enfrenta a situaciones que la teoría no contempla.
En lo personal, aprendo más resolviendo problemas cotidianos que estudiando únicamente teoría. También influye la actitud y el entorno laboral: prefiero la franqueza, que me señalen un error para poder corregirlo y mejorar.
Entiendo que cada persona aprende de modo distinto; a mí me ayuda vivir la experiencia y recibir feedback directo para consolidar lo aprendido.
¿Cómo se vincula el sector de la climatización con el comercio internacional?
Antes de entrar al rubro desconocía la variedad de componentes y productos en refrigeración: insumos, herramientas, gases y repuestos, entre otros.
Mi unidad de negocio es el trading internacional y mi rol funciona como eje operativo: contacto con el cliente final, el proveedor, el forwarder y el despachante. El analista actúa como punto de conexión entre todas esas partes, y eso fue lo que más me sorprendió del vínculo entre la climatización y el comercio exterior.
¿Cada operación es distinta? ¿Surgen imprevistos?
Sí, cada operación depende del producto y rara vez todo sale exactamente como se planificó. Por eso procuro conocer en qué etapa está el proceso, quiénes son los responsables y los próximos pasos, manteniendo la calma para gestionar bien.
Cuido mi concentración y mis niveles de estrés: trabajar acelerado puede provocar errores. Prefiero mantener el foco, responder con rapidez y resolver con claridad.
¿Qué tipo de imprevistos suelen aparecer?
Un obstáculo recurrente es la diferencia horaria: uno puede cerrar un tema y al día siguiente recibir muchos correos. Por eso intento ser lo más claro y específico en cada mensaje para evitar demoras.
También surgen dudas técnicas sobre productos. A veces el cliente envía la información en español y yo debo traducirla al inglés para el proveedor, por lo que las especificaciones precisas ahorran tiempo. Anticipar las necesidades del cliente facilita que la operación fluya.
¿Qué lugar ocupa la dimensión humana en la forma de trabajar?
Hace algunos años atravesé una situación personal difícil que me llevó a asumir la responsabilidad de cambiar mi vida. Empecé a leer, a informarme y a trabajar en mí, y comprendí que reconocer los errores con humildad es fundamental para crecer.
Agradezco esa etapa porque me brindó herramientas útiles tanto en lo profesional como en lo personal. Mejorarme a mí mismo me permitió aportar más a los demás.
¿Cómo te proyectás hacia adelante?
Me resulta difícil planificar a cinco años porque las circunstancias cambian rápido. Prefiero enfocarme en el día a día y en tomar buenas decisiones constantes. Mantengo una mentalidad de aprendizaje continuo: leo, escucho podcasts y busco hacer cosas útiles, sin descuidar las relaciones personales, porque mejorar individualmente permite contribuir mejor al entorno.
¿Qué habilidades blandas marcan la diferencia en comercio internacional?
El comercio exterior exige multitasking: las prioridades pueden cambiar en cualquier momento. Trato de manejar el estrés, organizar mi tiempo en bloques y mantener el foco. También es clave tratar a todos con respeto y comunicar con franqueza: siempre se aprende de los demás. La gestión emocional es tan importante como el conocimiento técnico.
¿Cómo ves la logística en tu dinámica diaria?
Aunque no estoy en la operación logística pura, reconozco su papel central. Hay que coordinar tiempos de producción, salidas de puerto y la comunicación entre proveedor y agente de carga.
Cuando se consolidan cargas de distintos proveedores, los plazos deben sincronizarse. Por eso pido estar incluido en las comunicaciones por correo y vigilar la documentación: cualquier demora o error logístico genera sorpresas. Estar atento a los tiempos y a la comunicación es esencial.
¿Qué mensaje dejarías sobre el comercio internacional hoy?
El comercio internacional está cambiando con la globalización: hoy cualquiera puede comprar en otro continente desde su casa y más personas se animan a importar o exportar por cuenta propia. En Argentina hay incertidumbre, pero también oportunidades si se consolidan bases sólidas.

