28 de febrero de 2026
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Cinco preguntas clave sobre Irán y Medio Oriente

Tras el bombardeo inicial de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, con el objetivo declarado de frenar su programa nuclear y presionar por un cambio de régimen a 47 años de la Revolución Islámica, surgen preguntas que exceden el ámbito militar y que pueden definir la futura configuración del Medio Oriente.

Infobae se comunicó con Brian Fonseca, director del Jack D. Gordon Institute for Public Policy de la Florida International University —especialista en Medio Oriente y analista de la política internacional— para plantearle cinco preguntas sobre los ataques coordinados contra Teherán y su liderazgo.

– ¿Cuál es el objetivo de los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán?

– Los objetivos inmediatos son degradar o destruir las capacidades nucleares y militares de Irán, interrumpir su apoyo a redes de aliados regionales como Hezbolá, y ejercer una presión sostenida sobre el régimen para debilitar su estabilidad interna y, potencialmente, fomentar disturbios o cambios políticos. A más largo plazo, Estados Unidos busca reconfigurar la geopolítica energética: un Irán menos capaz o bajo mayor control occidental modificaría los flujos de energía globales y afectaría el acceso de China a suministros estratégicos, en una dinámica similar a la observada en otros casos vinculados a recursos.

– ¿Estados Unidos e Israel comparten los mismos objetivos?

– Están alineados en objetivos clave, pero no idénticos. Ambos pretenden detener el avance nuclear iraní y reducir su red de aliados regionales. Para Israel esto constituye una cuestión de seguridad existencial; para la administración de Estados Unidos citada en el análisis, la meta incluye además presionar políticamente a Irán y, en última instancia, posibilitar un cambio en su conducta o en su régimen.

– ¿Estos bombardeos podrían provocar un golpe de Estado por parte del ejército iraní? ¿Cree que es posible un cambio de régimen?

– La operación se parece menos a un ataque puntual y más a una escalada coercitiva destinada a forzar transformaciones en Irán. La mayor incertidumbre no es tanto el éxito militar inmediato, sino las consecuencias políticas posteriores, que son mucho más impredecibles y difíciles de controlar que la campaña inicial.

– Si Estados Unidos e Israel fracasan en este propósito, ¿qué sigue? Por otro lado, si tienen éxito, ¿cómo imagina que será el nuevo Medio Oriente?

– Si fracasan, Irán podría responder mediante intermediarios y ataques con misiles contra objetivos estadounidenses e israelíes, y acelerar de forma clandestina su programa nuclear. Si tienen éxito—entendido como una degradación significativa de las capacidades iraníes o el colapso del régimen—es probable que el «eje de resistencia» se debilite, favoreciendo a Israel y a las principales monarquías del Golfo, y dando lugar a un Irán transicional o fragmentado. No obstante, las transiciones en Oriente Medio suelen ser altamente inestables, de modo que incluso un resultado considerado exitoso generaría un período prolongado de incertidumbre y volatilidad antes de cualquier realineamiento duradero.

– Por último, ¿cuál podría ser el papel de Rusia y China en este escenario?

– Es poco probable que Rusia y China intervengan militarmente. Moscú tenderá a apoyar a Irán en el plano diplomático y económico, aprovechando la crisis para distraer la atención occidental de otros frentes. Pekín buscará proteger sus suministros energéticos, abogará por la desescalada y se presentará como una alternativa diplomática, al tiempo que podría intensificar discretamente los lazos económicos con Irán si se endurecen las sanciones, salvo que Estados Unidos limite esas aperturas.

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