El hallazgo de un cañón de mano medieval en Brandeburgo ha atraído la atención de la comunidad arqueológica europea. La pieza, de bronce y recuperada en el yacimiento de Kletzke, podría ser, según análisis preliminares, la arma portátil más antigua documentada en Europa.
El hallazgo lo realizó el voluntario Matthias Dasse en 2023 y fue presentado públicamente en febrero de 2026 con la participación del Departamento Estatal de Arqueología de Brandeburgo.
La relevancia del descubrimiento radica en que su datación indicaría una antigüedad anterior a la de otras armas de fuego portátiles conocidas hasta la fecha. Como evidencia física del uso de armas de fuego en la Edad Media, refuerza la importancia de Brandeburgo en el estudio del desarrollo tecnológico militar y aporta información nueva sobre la introducción y difusión de la pólvora en Europa.
El artefacto es un tubo de bronce de seis centímetros, decorado y con rasgos distintos a las armas posteriores. National Geographic señala que los investigadores lo han identificado como la sección frontal de un cañón de mano —denominado localmente Kletzke Handrohr—, y la pieza fue mostrada en la conferencia anual del Departamento Estatal de Arqueología de Brandeburgo an der Havel en 2026.
El voluntario encontró el cañón de mano en una llanura donde, según crónicas medievales, se encontraba el castillo de Kletzke. Las fuentes históricas documentan que en ese lugar se produjeron enfrentamientos armados relevantes a finales del siglo XIV.
Contexto histórico del cañón de mano
El hallazgo se enmarca en el contexto del asedio del castillo de Kletzke alrededor de 1390, en la región que hoy forma parte de Brandeburgo, Alemania. Las crónicas, entre ellas las de Detmar de Lübeck, relatan la alianza entre Enrique I de Brunswick-Luneburgo y Erico IV de Sajonia-Luneburgo contra la fortaleza, entonces en manos de la familia Quitzow, que había recibido el castillo en 1375 por cesión del emperador Carlos IV.
No se conservan restos importantes de la edificación, pero la documentación histórica, los objetos exhumados en las campañas de excavación de 2024 y 2025 y una revisión historiográfica realizada en 2023 corroboran la existencia de combates en la zona a finales del siglo XIV. Los arqueólogos vinculan los materiales recuperados con esos acontecimientos bélicos.
En conjunto, los hallazgos sugieren que armas de fuego portátiles circulaban ya en determinados contextos medievales europeos, aportando datos nuevos sobre la evolución tecnológica y militar en una región hasta ahora sin pruebas materiales de este tipo.
Comparación con otras armas medievales
Antes de este descubrimiento, el Tannenbergbüchse —un cañón de mano de 33 centímetros descubierto en 1849 en Alemania y fechado aproximadamente en 1399— se consideraba el ejemplar más antiguo conocido. El cañón de Kletzke podría adelantar esa cronología en unos nueve años, lo que supondría un cambio en los registros sobre armas portátiles en Europa.
Las pistolas de rueda, que son antecesoras directas de las armas modernas, no aparecieron hasta principios del siglo XVI. Un ejemplo destacado, realizado para el emperador Carlos V y conservado en el MET de Nueva York, muestra cómo el desarrollo técnico fue gradual y variable según las regiones.
National Geographic señala que las diferencias de tamaño y forma entre el cañón de Kletzke y otros ejemplares ayudan a comprender mejor la evolución de la fabricación de armamento durante la Edad Media.
Dudas y enigmas sobre el arma hallada
El descubrimiento plantea cuestiones sobre el origen exacto del cañón de mano y sobre cómo llegó al campo de batalla de Kletzke. Los investigadores todavía no han determinado si la pieza fue fabricada por artesanos locales o si procedía de fuera, traída por fuerzas externas, hipótesis que está siendo evaluada.
El arqueólogo medieval Christof Krauskopf, de la Oficina Estatal de Brandeburgo para la Preservación de Monumentos, declaró a National Geographic que si se llegara a vincular el objeto directamente con el asedio de 1390 tendría un significado sin precedentes; hasta ahora no existían pruebas físicas ni documentales que confirmaran el uso de armas de fuego en la región en ese momento.
Esas incógnitas abren nuevas líneas de investigación. Los análisis técnicos sobre la composición del bronce y estudios comparativos con otras piezas serán determinantes para esclarecer la procedencia, la tecnología de fabricación y la función original del objeto en el contexto medieval.
Importancia y futuro de las investigaciones en Brandeburgo
El hallazgo del cañón de mano de Kletzke subraya la aportación de Brandeburgo al conocimiento de la arqueología medieval europea. Desde el Departamento Estatal de Arqueología consideran que este tipo de hallazgos amplía las posibilidades para reconstruir episodios históricos poco documentados.
National Geographic destaca la relevancia de la arqueología regional y de la revisión crítica de las fuentes históricas para sacar a la luz capítulos poco conocidos. Las investigaciones futuras se centrarán en determinar la procedencia y el uso del cañón y en buscar otros materiales en yacimientos próximos.
El caso de Kletzke muestra cómo una pieza modesta puede modificar la interpretación de la guerra y la tecnología en la Europa medieval. Si se confirma su relación con los sucesos de 1390, el impacto para la historia regional y para la arqueología europea sería notable, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la adopción y el empleo real de armas de fuego en la transición hacia la modernidad.

