Los recientes episodios de inundaciones y deslizamientos en la principal región productora de café de Brasil han mostrado la relación entre el aumento de fenómenos climáticos extremos y la quema de combustibles fósiles, con posibles repercusiones económicas globales, según una investigación del consorcio World Weather Attribution publicada en The Guardian.
En las últimas semanas, el estado de Minas Gerais —uno de los principales centros de producción de café arábica— registró lluvias excepcionales y deslizamientos que causaron decenas de muertos y obligaron a miles de personas a abandonar sus hogares.
El municipio de Juiz de Fora, particularmente afectado, rompió récords de precipitación: en febrero se acumularon más de 750 mm de lluvia, aproximadamente el triple de la media habitual para el periodo y un 65 % por encima del máximo registrado en 1988. El estudio apunta que Juiz de Fora está entre las diez ciudades de Brasil con mayor proporción de habitantes viviendo en zonas de alto riesgo de deslizamientos.
Estos sucesos han generado un impacto humanitario y también económico: el comportamiento extremo del clima en la región amenaza la estabilidad del suministro mundial de café y puede influir en los precios que pagan los consumidores en todo el mundo.
Impacto económico en la industria cafetera
Minas Gerais, reconocido como el principal productor de café arábica del país, ha visto reducciones de entre el 15 % y el 20 % en sus cosechas en los últimos años por la mayor frecuencia de eventos climáticos adversos, según el estudio. Las lluvias excesivas del último mes han facilitado la propagación de enfermedades en los cafetales, poniendo en riesgo la recuperación de la producción prevista para este año.
La volatilidad en la producción ya se refleja en el mercado internacional: el precio del café molido en el Reino Unido subió cerca de un 25 % en los últimos cinco años, según Gareth Redmond-King, jefe del programa internacional del Energy and Climate Intelligence Unit. Parte de este encarecimiento se atribuye a problemas de suministro originados en Brasil y en Vietnam, otro gran exportador mundial.
Factores estructurales y causas según la ciencia
Los expertos de World Weather Attribution señalan que, además de la intensidad de las lluvias, la vulnerabilidad de la población responde a desigualdades históricas y a la carencia de planificación urbana adecuada. Muchas comunidades de menores recursos se asientan en laderas deforestadas y en terrenos con drenaje deficiente, lo que aumenta el riesgo de deslizamientos y de pérdidas humanas.
Si bien la investigación no encontró una señal inequívoca de que el cambio climático antropogénico fuera la causa principal de este episodio concreto, los especialistas advierten que, si la temperatura media global llegara a 2,6 °C por encima de los niveles preindustriales, las precipitaciones extremas en la zona podrían intensificarse en un 7 %. Por ello, el informe insiste en la necesidad de eliminar con rapidez las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del petróleo, el gas y el carbón para reducir riesgos futuros.
Repercusiones internacionales y seguridad alimentaria
La crisis climática en Brasil no solo afecta a productores y residentes locales. Expertos británicos destacan que el aumento de episodios extremos en regiones agrícolas clave ya se traduce en mayores costos para consumidores de alimentos y productos básicos en países como el Reino Unido. La interconexión de los mercados hace que la disponibilidad y el precio del café —y de otros productos agrícolas— dependan en gran medida de la estabilidad climática en Brasil.
Existe consenso entre científicos y especialistas en política climática de que alcanzar las emisiones netas cero es la única estrategia efectiva para limitar la frecuencia e intensidad de estos fenómenos y proteger la seguridad alimentaria global.
Acciones urgentes y recomendaciones de los expertos
“La ciencia muestra que el riesgo está creciendo; ahora necesitamos la acción urgente que eso justifica”, afirmó Friederike Otto, profesora de ciencias climáticas en Imperial College London.
Los expertos recomiendan construir refugios seguros, reforzar los sistemas de alerta temprana y mejorar la planificación urbana, con especial atención a las comunidades más vulnerables asentadas en zonas de alto riesgo. “La magnitud de esta tragedia es inmensa y evidencia cuán vulnerables pueden ser nuestras comunidades de ladera a medida que el planeta sigue calentándose”, señaló Regina Rodrigues, profesora de la Universidad Federal de Santa Catarina.
Al mismo tiempo, subrayan que reducir las emisiones contaminantes es esencial para disminuir la exposición de la población y de la economía a los efectos de fenómenos climáticos extremos. La experiencia reciente en Brasil, según los investigadores, exige actuar con rapidez para proteger tanto a las personas como a los mercados internacionales.



