18 de marzo de 2026
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Cómo se desencadenó el peor desastre aéreo de Brasil

La noche del 17 de julio de 2007, en San Pablo (Brasil), ocurrió el peor desastre aéreo en la historia del país. Un Airbus A320 de TAM Airlines, con 181 pasajeros y seis tripulantes a bordo, intentó aterrizar en el aeropuerto de Congonhas en condiciones adversas: la pista estaba mojada, había sido reasfaltada recientemente y carecía de las ranuras antideslizantes que facilitan el frenado de las aeronaves.

La ubicación y el clima complicaban los aterrizajes. La capital paulista sufre lluvias frecuentes y el aeródromo está ubicado en el centro de la ciudad, rodeado de edificios y atravesado por dos avenidas. Aunque los procedimientos de despegue y llegada estaban regulados, esa tarde se combinaron varios factores desfavorables y el avión no pudo reducir la velocidad como correspondía.

El aeropuerto presenta además una particularidad geométrica: la plataforma está elevada respecto de las calles aledañas y ambos extremos de la pista quedan suspendidos sobre estructuras que facilitan el movimiento de las aeronaves. La longitud de la pista es de apenas 1.940 metros, un tramo limitado para aviones de gran tamaño.

Cómo fue el accidente del vuelo 3054

A las 18:48 del 17 de julio, el avión no logró frenar tras tocar pista y se salió a gran velocidad. Cruzó la avenida Washington Luís y colisionó contra un edificio de carga de TAM y una estación de servicio, provocando una fuerte explosión. El impacto y el incendio causaron la muerte de 199 personas: 181 pasajeros, seis tripulantes y 12 personas que se encontraban en tierra o dentro de las instalaciones afectadas.

La estructura de carga quedó destruida y fue demolida posteriormente. Se instaló un monumento conmemorativo formado por 199 puntos de luz, uno por cada víctima. Las familias vivieron una espera angustiosa para la identificación de los cuerpos; en varios casos los restos nunca se recuperaron por completo y algunos fueron hallados hasta 30 días después del siniestro.

El accidente del vuelo 3054 de TAM se convirtió en la mayor tragedia aérea de Brasil y, en su momento, la más grave de Latinoamérica. Este evento motivó la realización de la serie documental brasileña “Congonhas: Tragedia anunciada”, estrenada en Netflix.

Contexto de Brasil en la previa del accidente

En 2006 y 2007 la aviación civil brasileña atravesaba una crisis conocida como “el apagón de la aviación”. Los aeropuertos registraban retrasos masivos, cancelaciones y condiciones de operación caóticas que afectaron a millones de pasajeros en todo el país.

La crisis se atribuía a la falta de inversión sostenida en infraestructura aeroportuaria y en los sistemas de control de tráfico aéreo, resultado de recortes presupuestarios acumulados. Paralelamente, los controladores aéreos trabajaban con salarios bajos y condiciones precarias, lo que derivó en huelgas y en jornadas de trabajo extremas según la serie documental.

La situación se agravó tras el choque del vuelo 1907 de Gol en septiembre de 2006, en el que murieron todos los ocupantes tras la colisión con otra aeronave. Ese accidente aumentó la presión sobre el sistema y sobre los profesionales: se suspendió a algunos controladores para investigación, faltaron relevos y otros tuvieron que cubrir turnos adicionales. El gremio reclamó mejoras salariales, contratación de personal y mejores condiciones laborales.

Quiénes fueron responsables del desastre aéreo

La magnitud del accidente motivó múltiples investigaciones oficiales. Tres organismos brasileños participaron en el análisis de las causas, con el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (CENIPA) como autoridad principal para determinar los factores que condujeron a la tragedia.

Según el informe de CENIPA, la causa inmediata fue una combinación de errores humanos y fallas operacionales. Durante el aterrizaje, los pilotos colocaron una de las palancas de empuje en posición de ralentí mientras que la otra quedó en modo de ascenso; esa configuración hizo que los sistemas interpretaran la acción como un intento de despegar en lugar de frenar. La grabadora de voz de la cabina registró conversaciones en las que los pilotos señalaban que solo uno de los controles respondía correctamente.

Se identificaron además factores agravantes: no existía una alarma sonora que avisara sobre la configuración incorrecta del acelerador, la formación de los pilotos dependía en gran medida de cursos en línea, el copiloto tenía experiencia limitada en el Airbus A320 y no había normas que prohibieran aterrizar en Congonhas con inversores de empuje inoperativos, incluso en condiciones de lluvia.

CENIPA actuó con enfoque preventivo y no imputó responsabilidades individuales, pero su informe sirvió de base para investigaciones penales de la Policía Civil y la Policía Federal. En una primera instancia, la Policía Civil imputó a diez personas vinculadas a Infraero, la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) y TAM; la Fiscalía del Estado añadió un imputado más.

Como se trató de un delito contra la seguridad aérea, el caso pasó a la Fiscalía Federal. La Policía Federal llegó a acusar formalmente a los dos pilotos, Kleyber Lima y Henrique Stefanini Di Sacco. Al elevarse la pesquisa, el fiscal federal Rodrigo de Grandis imputó también al director de seguridad de vuelo de TAM, Marco Aurélio dos Santos de Miranda e Castro, al vicepresidente de operaciones de la aerolínea, Alberto Fajerman, y a la directora de Anac, Denise Abreu.

La serie documental de Netflix “Congonhas: Tragedia anunciada”, estrenada el 23 de abril de 2025, aborda el accidente en tres episodios y reconstruye los hechos y las investigaciones posteriores.

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