19 de marzo de 2026
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Coliseo renovado con vestigios y mármol travertino

El Coliseo de Roma presenta una nueva imagen tras la apertura de un espacio exterior donde se han recreado las huellas de columnas desaparecidas con mármol travertino procedente de las mismas canteras utilizadas en la antigüedad. El proyecto, inaugurado el martes 17 de marzo, permite a los visitantes sentarse en losas colocadas en los puntos exactos donde se alzaban los pilares originales hace unos 2.000 años. La intervención, situada en una plaza semicircular fuera de la arena, busca restituir la percepción de las proporciones y la estructura original del anfiteatro.

Miles de personas visitan el Coliseo a diario, consolidándolo como el destino turístico más concurrido del país. Solo en 2025 recibió 9 millones de visitantes, un récord histórico según las cifras oficiales. La restauración responde a la necesidad de conservar su valor histórico y de ofrecer una experiencia más próxima a la arquitectura original, combinando elementos antiguos y contemporáneos.

Recuperación de la memoria arquitectónica

Según la agencia The Associated Press, la intervención se centró en la plaza semicircular donde el público esperaba bajo arcadas sostenidas por columnas que en su momento alcanzaron hasta 50 metros de altura. Con el paso de los siglos, terremotos y la inestabilidad del terreno hicieron desaparecer esos elementos. Ahora los visitantes pueden recorrer la zona y ver reproducciones de los números romanos que marcaban las secciones de asientos, colocadas en los mismos lugares que las antiguas columnas.

El arquitecto italiano Stefano Boeri, autor del proyecto de la nueva plaza, explicó que la intención principal fue recuperar la percepción de las arcadas y las bóvedas que daban acceso al centro del Coliseo. La intervención emplea bloques de mármol travertino tallados en las canteras de Tívoli, el mismo material que usaron los constructores romanos.

Fabrizio Mariotti, director de la empresa de cantería Mariotti Carlo, subrayó la importancia del proyecto para una familia que lleva generaciones trabajando el travertino. Para ellos, intervenir en el Coliseo, símbolo de Roma y del propio material, tiene un valor especial, según declaraciones recogidas por la agencia.

En los trabajos de restauración se excavó aproximadamente un metro para alcanzar las losas originales de travertino que cubrían la entrada. Durante las labores aparecieron monedas, estatuillas, huesos de animales y un anillo de oro, hallazgos que aportan información sobre la vida cotidiana en la antigua Roma.

Hallazgos arqueológicos y valor histórico

Los restauradores localizaron también un pasadizo subterráneo empleado por el emperador Cómodo para acceder al Coliseo evitando a la multitud. Ese túnel, que se abrió al público el año pasado, permite conocer una parte del monumento hasta entonces poco accesible.

Según los responsables del proyecto, las nuevas losas de travertino proceden de las mismas canteras históricas, que hoy suministran material a templos, museos y edificios oficiales en Italia. Ese detalle refuerza la autenticidad de la restauración y el vínculo entre pasado y presente.

La restauración del perímetro contó con financiación vinculada a la reciente ampliación de la red de metro de Roma, que incluyó la inauguración de dos estaciones, una de ellas bajo el propio anfiteatro. La combinación de recursos públicos y privados posibilitó la realización de este proyecto de gran envergadura para la ciudad.

Transformación del entorno urbano

El entorno del Coliseo se ha transformado con la creación de un espacio abierto que facilita el tránsito de visitantes y permite la celebración de actividades culturales. Las nuevas losas de mármol proporcionan áreas de descanso y contemplación, sin afectar la escala monumental del conjunto arquitectónico.

Durante siglos la zona exterior estuvo cubierta de escombros y maleza como consecuencia del colapso de estructuras y el paso del tiempo. La intervención limpió y acondicionó ese espacio, devolviendo una visión más fiel de las dimensiones originales del monumento.

El uso de travertino asegura la durabilidad de la restauración frente a factores climáticos y al desgaste derivado del elevado flujo de visitantes. Las autoridades confían en que la intervención servirá de ejemplo para la conservación de otros sitios históricos en la capital.

Experiencia turística y proyección cultural

El nuevo espacio atrae tanto a turistas como a residentes, que pueden recorrer el lugar, sentarse en las losas y apreciar las huellas de las columnas perdidas. La restauración ofrece una experiencia educativa que aproxima la historia del Imperio Romano a las generaciones actuales.

La inauguración refuerza la posición del Coliseo como símbolo de la identidad cultural de Roma y de Italia. Organizaciones locales y autoridades patrimoniales consideran el proyecto un modelo para futuras intervenciones en monumentos históricos europeos.

La ciudad de Roma mantiene su apuesta por recuperar y poner en valor su patrimonio, combinando restauración y tradición en cada iniciativa. Con su nueva imagen, el Coliseo continúa siendo uno de los principales referentes turísticos y culturales del mundo.

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