Manuel Adorni volvió a los micrófonos tras un periodo de silencio y protagonizó una conferencia de prensa atípica: estuvo acompañado por más de medio gabinete, recibió respaldo presidencial vía X, contó con un apoyo público de Karina Milei y la asistencia de Santiago Caputo. Formalizó su debut ante el Congreso para el 29 de abril y Javier Milei anunció por Twitter que lo acompañará en el Senado, un hecho novedoso que potencia políticamente su situación.
En los últimos días desde el Gobierno habían circulado versiones contradictorias sobre si sostenerlo o no en el cargo y a qué costo. La decisión de la primera línea violeta muestra la necesidad simultánea de respaldarlo y de intentar bajar el tema. El escenario es complejo, agravado por el llamado “criptogate”, y parece inevitable dar batalla política.
La intervención de Milei añadió intensidad a la confirmada presentación de Adorni en el Congreso, pero no generó una lectura única en ámbitos legislativos. Es un hecho poco habitual que los senadores ahora deben evaluar. Además, si la estrategia busca borrar el asunto de la agenda pública, la convocatoria garantizaría que vuelva en cinco semanas. El presidente expresó su asistencia: “No me lo pierdo. Ahí estaré”.
La señal no fue aislada sino parte de una puesta en escena más amplia para mostrar dureza política, postura que también adoptó el jefe de Gabinete. En la parte final de la conferencia Adorni mostró nerviosismo y respondió con descalificaciones a preguntas, evitando aclarar la mayoría de los puntos y confirmando parcialmente un dato personal: que se mudó al barrio porteño de Caballito.
No precisó si alquila o compró el departamento, y dejó abierta la discusión sobre si corresponde declarar ese cambio recién en la próxima presentación jurada. La cuestión tiene impacto social y política; el argumento de no brindar explicaciones por cuestiones ya judicializadas, como los pasajes a Punta del Este, resultó débil desde lo público y, al menos mínimamente, desde lo jurídico.
Adorni dedicó cerca de veinte minutos a temas de gestión y reiteró que remitirá al Congreso una decena de proyectos, en gran parte ya anunciados, por ahora solo con títulos. Fuentes legislativas señalan que ni los bloques oficialistas ni los aliados conocen plenamente cuáles serán las prioridades, los tiempos de tratamiento ni cuándo se reabrirán negociaciones con otras fuerzas y con los gobernadores.
Antes de eso, surgió la confirmación oficial de la fecha del informe de gestión, que sería el primero de Adorni. Hasta ahora el oficialismo evitaba marzo, con la expectativa de que el paso del tiempo atenuara el impacto mediático de su caso y del $LIBRA. La conferencia y el mensaje presidencial muestran menor confianza en el tiempo como remedio. Adorni combinó respuestas duras con una defensa que busca presentar al Gobierno como blanco de “operaciones” u “operetas” de medios y opositores.
El mensaje implícito de Milei es que Adorni está repuesto y que vendrá una fuerte confrontación con legisladores; el grado de intensidad se conocerá el 29 de abril. Ese día podría ser el punto culminante del caso o reavivarlo si hasta entonces la atención no baja. En parte, el desenlace dependerá del clima político en el Congreso.
La fotografía pública mostró a Adorni acompañado por cinco de los nueve ministros: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Alejandra Monteoliva, Pablo Quirno y Mario Lugones. Karina Milei no asistió pero afirmó públicamente: “Mi apoyo, intacto”. También aportó respaldo Santiago Caputo. La situación de Adorni parece haber moderado momentáneamente la interna mayor, centrada en la ofensiva de la funcionaria y hermana del Presidente sobre la SIDE y ARCA.
Esa suerte de tregua, cuyo alcance y duración generan dudas incluso dentro de LLA, evidencia el impacto de sucesos que se remontan a la inclusión de la esposa del jefe de Gabinete en un vuelo a Nueva York hace semanas. La intención de impulsar intensa actividad en el Congreso para dejar fuera de la agenda el caso Adorni se percibe por ahora difusa e insuficiente.
El Gobierno reiteró la intención de avanzar con reformas y otros proyectos. La mayor concreción fue sobre una primera tanda de pliegos para jueces y fiscales, que incluiría alrededor de 60 nombramientos para cubrir más de trescientas vacantes. Será una tarea en el Senado para Patricia Bullrich, que demandará acuerdos con socios y aliados y conversaciones con gobernadores, donde trabaja Diego Santilli.
Las negociaciones con las provincias se centran en cifras de fondos y transcurren en un momento delicado: la caída de la recaudación reduce la coparticipación y limita el manejo de fondos discrecionales. El último reparto de ATN no satisface las necesidades de cada distrito y se suma la merma de ingresos por impuestos locales.
Las necesidades provinciales están claras y el oficialismo aún debe precisar su agenda. El caso Adorni introduce además un elemento imprevisto que complica la planificación política y legislativa.



