15 de abril de 2026
Buenos Aires, 20 C

Kremlin intensifica presión sobre universitarios para reclutamiento militar

La presión sobre estudiantes en universidades rusas para incorporarse a las fuerzas de drones del ejército, en el contexto de la guerra contra Ucrania, ha aumentado notablemente, según testimonios directos y documentación recopilada por CNN. Más allá de la campaña pública de reclutamiento, esta práctica transforma espacios académicos —tradicionalmente considerados al margen del servicio militar— en puntos activos de captación para el conflicto.

Organizaciones como Groza han registrado, mediante bases de datos y declaraciones, al menos 246 universidades y colegios implicados en la promoción de contratos vinculados a sistemas no tripulados, entre ellas instituciones reconocidas como la Universidad Estatal de San Petersburgo y la Escuela Superior de Economía de Moscú.

El plan de captación comenzó formalmente en enero, cerca de dos meses después de que el Ministerio de Defensa estableciera las Fuerzas de Sistemas No Tripulados. La estrategia combina mensajes dirigidos a jóvenes, ofertas económicas destacadas y una narrativa tecnológica. Documentos y anuncios analizados por CNN muestran contratos que incluyen gratificaciones únicas de hasta 56.000 USD y un salario anual base cercano a 70.000 USD, cifras muy superiores a los estipendios militares habituales, y orientadas a atraer perfiles con experiencia en videojuegos y deportes electrónicos, cuya habilidad se presume transferible al pilotaje de drones.

No obstante, juristas como Artem Klyga, especialista en asuntos militares radicado en Berlín, advierten que esos contratos anuales y las garantías de menor exposición al frente pueden ocultar prácticas de prolongación del servicio propias de las fuerzas armadas rusas.

Klyga y otros expertos consultados por CNN señalan que el decreto de movilización parcial firmado por Vladimir Putin en septiembre de 2022 sigue vigente tras completarse la convocatoria inicial de 300.000 efectivos. Esto significa que, una vez transcurrido el año contractual anunciado, los acuerdos no se extinguen automáticamente y los reclutas pueden ser reasignados o quedaren servicio sin opción clara de baja voluntaria.

Las promesas de asignaciones alejadas del combate y los incentivos académicos tampoco cuentan con garantías legales sólidas. El activista Grigory Sverdlin, de la organización anti-guerra Idite Lesom, afirma que los reclutas “pueden ser enviados a cualquier unidad que el Ministerio de Defensa decida. No existe el derecho a escoger”.

Nuevas tácticas de presión

Estudiantes describen un ambiente de fuerte presión y diversos métodos de coerción. Según testimonios recopilados por CNN, quienes acumulan materias pendientes o no han rendido exámenes reciben advertencias de expulsión inmediata si no aceptan inscribirse en las fuerzas de drones.

En varias universidades, grupos de alumnos con retrasos académicos fueron convocados a reuniones en las que se planteó, en ocasiones con ultimátums, que aceptar un contrato militar era la vía para mantener la matrícula.

Algunos departamentos han identificado a estudiantes de primer año con dificultades de adaptación o problemas emocionales y los citan a entrevistas individuales sin explicar el motivo, para posteriormente presentarles la opción del servicio militar con argumentos persuasivos y personalizados. Una estudiante protegida por el anonimato describió esas prácticas como “abuso emocional”.

Entre las tácticas señaladas también figura la acortación unilateral de plazos para regularizar materias: en marzo se notificó que quienes no presentaran todos los trabajos antes del 31 serían expulsados definitivamente.

La crisis de reemplazo

A pesar de la relativa estabilización tras el desorden de 2022, cuando cientos de miles de hombres abandonaron el país, Rusia continúa enfrentando un déficit sostenido de personal militar apto. Estimaciones occidentales citadas por CNN indican que, hasta marzo de este año, Ucrania habría causado cerca de 89.000 bajas rusas (muertos y heridos graves), mientras que en el mismo periodo Moscú habría reclutado alrededor de 80.000 nuevos efectivos. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha respaldado esas cifras con datos oficiales; el gobierno ruso no publica sus estadísticas de pérdidas.

Ante esa escasez, el Kremlin ha autorizado convocatorias puntuales de reservistas y endurecido campañas de reclutamiento dirigidas a grupos vulnerables, incluidos internos en cárceles y ciudadanos extranjeros. Kateryna Stepanenko, especialista del Institute for the Study of War en Washington, advierte que se observa “una ampliación sin precedentes de las atribuciones para imponer campañas cada vez más coercitivas”.

La oficina del Kremlin, por medio de su portavoz Dmitry Peskov, reconoció públicamente la existencia de la campaña de reclutamiento para las Fuerzas de Sistemas No Tripulados y la presentó como “una oferta completamente abierta para un nuevo ramo de las fuerzas armadas”, según el reporte de CNN.

Artículo anterior

Test de orina predice riesgo de dengue grave

Artículo siguiente

Caputo: los próximos 18 meses serán los mejores en décadas

Continuar leyendo

Últimas noticias

Menos colectivos en AMBA