Eva Elisa Dellasanta, conocida como “La Dellisanta”, fue detenida recientemente en un operativo de la Policía bonaerense en el barrio Puerta de Hierro, La Matanza, en el que se incautaron más de 4.500 dosis de cocaína. El fiscal Matías Folino la señala como la cabeza de una organización dedicada al narcotráfico.
Su hijo, Luciano Rodríguez, de 22 años, sostiene que la detención es un error y atribuye las sospechas a la presencia de una metalera que su madre montó en la misma propiedad donde funciona el kiosco familiar, ubicado en la entrada del barrio y cerca de una garita policial, la cual para la investigación serviría de pantalla.
Según Luciano, su madre es emprendedora: además del maxikiosco y el almacén, desde 2010 aprendió el oficio de los metales y abrió un depósito. Compra cobre, aluminio y bronce —materiales que pueden provenir de latas, marcos o envases—, los separa, limpia y los vende por kilo a un mayorista. Añadió que ella no atiende la mayor parte del tiempo y cuenta con empleadas.
Las empleadas, al igual que Luciano, fueron aprehendidas y liberadas poco después. Luciano explicó que hace un año y medio su madre hizo un curso sobre metales preciosos y empezó a comprar oro y plata, por lo que los investigadores hallaron una balanza que, según él, no se usaba para pesar droga.
El joven dijo además que, al terminar el colegio, comenzó a trabajar con su madre en el negocio mayorista —está habilitado para comprar golosinas, alfajores y chocolate— y que se desempeña con una camioneta que también fue secuestrada durante el procedimiento.
Luciano negó que su madre sea narcotraficante: señaló que en diciembre se recibió como psicóloga social en un instituto terciario y que hizo varios cursos de salud mental para ayudar a otras personas y para comprender a su hijo y su nieto, ambos con autismo. En la casa allanada viven sus hermanos de 13 y 15 años, su hermana de 30 y sus cuatro hijos; todos estaban presentes cuando llegó la policía. La defensa está a cargo del abogado Fernando Facente.
Según su testimonio, Dellasanta practica artes marciales, participó en torneos nacionales y tenía previsto viajar a Europa para competir en otra competencia.
En el operativo se secuestraron papel glacé y virulana, elementos que suelen vincularse al negocio de la droga. Luciano afirmó que su madre los vende como otros artículos del local y negó cualquier vínculo entre ella y las dosis de cocaína encontradas.
Reconoció que en el barrio hay sospechas y prejuicios: muchas de las personas que le venden metales provienen de la villa y tienen “mala apariencia”; algunos juntan latas para venderlas y con ese dinero compran droga o cigarrillos. Aclaró que esos compradores forman un pequeño grupo de clientes y que no implican a toda la comunidad, y ofreció las cámaras del local para demostrar la inocencia de su madre.
Luciano añadió que su madre se crió sola tras perder a su madre a los cinco años y que su situación económica se explica por largas jornadas de trabajo —dijo que trabaja 12 horas diarias—, no por la venta de drogas.
El joven sostuvo que, tras el allanamiento, la Justicia mantuvo cerrados el kiosco y la metalera, lo que impide que la familia trabaje y pierda su fuente de ingresos. Por eso él comenzó a trabajar como chofer de una aplicación para generar ingresos mientras se resuelve la situación.

