15 de enero de 2026
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Reino Unido y Noruega crearán fuerza naval conjunta contra submarinos rusos

El primer ministro británico, Keir Starmer, y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, firmaron en Londres un acuerdo de defensa que incluye una alianza naval destinada a contrarrestar lo que ambos describen como una creciente amenaza submarina procedente de Rusia.

La cooperación, valorada en 10.000 millones de libras (aproximadamente 13.300 millones de dólares), responde a la preocupación por la mayor actividad submarina de Moscú cerca de infraestructuras críticas en el Atlántico Norte y al incremento del 30% en avistamientos de buques rusos en aguas británicas durante los dos últimos años, según datos del Ministerio de Defensa del Reino Unido (MoD).

El pacto establece que las armadas de ambos países, miembros de la OTAN, operarán de forma conjunta una flota de al menos 13 fragatas Tipo 26, construidas en el Reino Unido y diseñadas específicamente para la guerra antisubmarina.

Starmer afirmó durante la firma que este acuerdo histórico con Noruega refuerza la capacidad para proteger las fronteras y la infraestructura crítica de ambos países.

El despliegue conjunto patrullará las aguas que se extienden entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, áreas clave para la protección de cables submarinos y oleoductos que transportan comunicaciones, electricidad y gas.

El MoD señaló que la flota tiene como misión detectar y neutralizar submarinos rusos y proteger infraestructuras críticas en el Atlántico Norte, subrayando el acuerdo como una respuesta ante la “profunda inestabilidad global” y la necesidad de cooperar con aliados.

Store definió el pacto como una importante colaboración e integración entre ambos países, y destacó que responde a las necesidades presentes y a la seguridad futura de Europa.

En los últimos meses, el Reino Unido y otros países occidentales han expresado preocupación por posibles ataques o sabotajes a cables de telecomunicaciones y energía en aguas profundas, tras varios incidentes considerados sospechosos; el MoD advierte que la infraestructura crítica está cada vez más amenazada por la presencia rusa.

El mes pasado, el ministro de Defensa británico, John Healey, advirtió a Rusia tras informar que el buque militar ruso Yantar habría entrado por segunda vez en el año en aguas británicas y habría dirigido láseres a pilotos de la Royal Air Force, una conducta que calificó de “profundamente peligrosa”.

El acuerdo también prevé entrenamientos anuales de los Royal Marines en Noruega para mejorar su preparación en condiciones polares y la participación del Reino Unido en un programa noruego para desarrollar buques nodriza destinados a sistemas submarinos no tripulados y labores de desminado. Healey afirmó que patrullarán el Atlántico Norte de manera conjunta, entrenarán en el Ártico y desarrollarán equipos avanzados para proteger a sus poblaciones.

El pacto generará más de 4.000 empleos en la industria naval británica, mediante el encargo de fragatas a BAE Systems, seleccionada frente a competidores franceses, alemanes y estadounidenses. En septiembre, Noruega ya había anunciado la compra de al menos cinco fragatas Tipo 26 dentro de este mismo marco presupuestario.

El acuerdo se rubricó tras reuniones de alto nivel en Downing Street y fue seguido por una visita a la base de la Royal Air Force en Lossiemouth, Escocia. Ambos líderes insistieron en la necesidad de proteger la seguridad nacional y la infraestructura clave frente a lo que consideran una campaña híbrida rusa para desestabilizar a los aliados occidentales tras la invasión de Ucrania en 2022.

(Con información de AFP y EP)

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