15 de enero de 2026
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Tuve mi propia crucifixión: poemas autobiográficos de Hospital pediátrico de Marina Cavalletti

“En el Garrahan no sobra nadie”, dice Marina Cavalletti antes de comenzar a leer sus poemas en FLIPPAS, el Festival Latinoamericano Independiente de Poesía y Prosa del Atlántico Sur, que se celebra en Nueva Atlantis, cerca de Mar de Ajó.

Cavalletti habla desde su experiencia. Nació con parálisis cerebral que afectó sus miembros inferiores. En Hospital pediátrico, el libro con el que obtuvo en 2022 el primer premio del 14° Concurso Nacional de Cuento y Poesía Adolfo Bioy Casares, escribe: “Tuve mi propia crucifixión/ no quiero blasfemar/ pero la tuve:/ todo fue/ alarido/ cuando abrí/ los ojos”. Ese libro es el que presentará en el festival.

A los diez años fue operada en el Hospital Garrahan: le estiraron los músculos de la ingle, las rodillas y los tobillos. Permaneció cuarenta días internada con un yeso que separaba sus piernas. Esa intervención le cambió la vida. Cavalletti es profesora de Letras, magíster en Escritura Creativa, trabajó como periodista y da clases en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).

“Por mucho tiempo no pude pasar por la puerta del Garrahan sin ponerme a llorar. Hasta que decidí volver, hacer una especie de trabajo antropológico y adentrarme en mi mayor temor, mi mayor dolor, que estaba en ese hospital”, ha declarado.

A continuación, algunos de esos poemas:

Selección de “Hospital pediátrico”

Viaje

Salí de mí cuando me operaron

Flotaba como un pequeño fantasma

No sabía si iba a volver

Los médicos hacían chistes negros

Tenían frío

El bisturí brillaba

Como una bandera

De paz

O de derrota

Carnaval

Me pregunto

Si se puede ser feliz

En un hospital pediátrico

Mientras afuera

Todos disfrutan del verano

Y aquí estamos

Desfigurados entre juguetes

Deseando

El agua

El pan

El pasto húmedo

Salir

………………………………………………

Serenata

Nací con el cuerpo dañado

Pero la primavera

Me trajo un pájaro

Que cantó para mis piernas encerradas

Prisioneras políticas

De una infancia

En la que no estaba

Permitido correr.

Andar personal

Recorro la vida

A paso tambaleante,

De mi boca salen confesiones

Que muchos atribuyen a una borrachera.

Me embriago

De un espejismo más potente que el alcohol:

Los márgenes.

…………………………………………….

Atómica

Hiroshima soy yo

Vietnam soy yo

Una niña grita desnuda

Corre

Se aturde

Sin rumbo.

Y estalla.

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