El Comité del Premio Nobel de la Paz ha ultimado los detalles de la ceremonia para conceder la distinción a María Corina Machado, pero su asistencia en Oslo aún no ha sido confirmada oficialmente.
Según informes de su entorno, María Corina Machado permanece en la clandestinidad desde agosto de 2024, tras un aumento de órdenes de detención contra miembros de su movimiento político.
Sus partidarios sostienen que el presidente Nicolás Maduro mantuvo el poder mediante irregularidades electorales, y que Machado fue acusada sin que se presentaran pruebas de haber conspirado contra él.
Erik Aasheim, portavoz del Comité Nobel noruego, dijo a Infobae que “hay expectativas” sobre la presencia de la dirigente opositora en la ceremonia.
“María Corina Machado ha dicho ella misma lo difícil que es venir a Noruega. Esperamos que asista a la ceremonia”, añadió Aasheim desde el Ayuntamiento de Oslo.
Un hecho poco habitual ha alimentado la expectativa: el vestido que se prevé que use Machado para la ceremonia está en la habitación del presidente de Panamá, José Mulino, en un hotel de cinco estrellas en Oslo.
“El vestido de María Corina lo tengo yo en mi cuarto, yo lo traje de Panamá. Es decir: si ella llega, el vestido se lo voy a dar yo”, declaró Mulino a la prensa.
Fuera del comentario del presidente panameño, la diáspora venezolana en Oslo mostraba ayer una confianza notable sobre la posible presencia de Machado en el Ayuntamiento, donde se entregará el Premio Nobel de la Paz.
Acompañando a Mulino estarán los mandatarios Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y el presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia.
Países como Panamá, Argentina, Ecuador y Paraguay han manifestado su apoyo a una transición democrática en Venezuela en un momento de elevada tensión diplomática y militar entre el gobierno de Maduro y Estados Unidos.
Los presidentes Milei, Mulino, Noboa y Peña comparten posiciones sobre seguridad que se alinean con la Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, donde Venezuela figura como un punto de interés para el Pentágono.
En ese marco, quienes respaldan a María Corina Machado la consideran una pieza clave para impulsar una transición que ponga fin al gobierno que, según sus detractores, comete delitos transnacionales y mantiene vínculos geopolíticos con China, Rusia, Irán y Corea del Norte.
Fuentes cercanas a la dirigente aseguran que cuenta con protección internacional suficiente para salir de Caracas y regresar sin caer en manos de las autoridades venezolanas.
El viaje planeado por Machado sería breve: la agenda contempla la premiación hoy, seguida mañana por una visita al Parlamento noruego y un encuentro bilateral con Jonas Gahr Støre, primer ministro de Noruega.
En paralelo, el equipo político de Machado negó que la dirigente fuera a recibir el Premio Nobel y permanecer en el exterior hasta la caída de Maduro.
Sus allegados calificaron esa versión como una información falsa difundida por el gobierno venezolano.
“Cómo vamos a pensar que María Corina no va a regresar y se va a quedar en el exilio. Eso no existe. Eso es como decirle a una madre que va a dejar de querer a sus hijos”, escribió Magalli Meda, exvocera de la campaña, en su cuenta oficial de X.
La ceremonia en el Ayuntamiento (a las 13:00, hora de Oslo) incluirá un acto artístico; luego hablarán Watne Frydnes, director ejecutivo del Comité Nobel noruego, y María Corina Machado, que según la planificación podría vestir el traje que Mulino tenía en su habitación del Grand Hotel.


