Enviado especial a Santiago del Estero
Martín Cabrera
A la 1:25 de la madrugada, cuando las luces del estadio Madre de Ciudades se apagaron, la celebración continuó fuera del recinto. Jugadores, familiares, cuerpo técnico, prensa y allegados permanecieron en el campo de juego antes de iniciar una larga caravana por las calles de la capital santiagueña, donde el apoyo al equipo se hizo notar tras la conquista del torneo Clausura.
En el vestuario se abrieron algunas botellas de champagne y hubo festejos íntimos, aunque pronto fue necesario desalojar el lugar para liberar el estadio. Con Eric Meza al frente cargando la copa y música del Negro Tecla, los jugadores pasaron por la zona mixta cantando y bailando; algunos referentes habituales no estuvieron, pero otros compañeros tomaron su lugar en la celebración.
La caravana de micros partió pasadas las 2:00 AM desde las inmediaciones del estadio. La Policía coordinó la salida una vez que los hinchas se alimentaron y se refrescaron. Simultáneamente, el micro del plantel se dirigió al aeropuerto colmado; los vuelos previstos para esa madrugada fueron reprogramados para la mañana, por lo que los jugadores debieron esperar en un área contigua hasta que el avión estuvo listo. La demora generó cruces de cánticos y malestar entre hinchas de otros equipos presentes.
Cuando el plantel visitante ya se había ido, comenzó la evacuación de simpatizantes enojados que permanecían en el aeropuerto; la tensión llevó a reforzar la presencia policial con personal provincial para agilizar el retiro de la gente. Los hinchas del equipo campeón no se dispersaron por completo hasta el mediodía del domingo, por lo que los vuelos con seguidores de Estudiantes salieron con estrictas medidas de seguridad.
Mientras tanto, las calles de Santiago del Estero se llenaron de celebraciones: centenares de hinchas recorrieron bares y restaurantes para festejar el título. En Termas de Río Hondo también hubo grupos celebrando, aunque la distancia de 70 kilómetros moderó algo la euforia. Muchos aficionados que habían ido en automóvil se quedaron en la zona o aprovecharon para descansar antes del regreso.
El presidente del club, Juan Sebastián Verón, viajó en colectivo hasta Tucumán y desde allí abordó un vuelo chárter hacia Buenos Aires, acompañado por amigos y familiares; participó activamente de los festejos junto al cuerpo técnico y jugadores destacados.
En el estadio las tribunas se mantuvieron llenas hasta que fue posible y en las zonas preferenciales se siguió la entrega de premios. Asistieron dirigentes y figuras públicas: el presidente de la AFA fue abucheado por parte de los hinchas; también estuvieron otros dirigentes, el actor Guillermo Francella, y personas del ámbito jurídico y mediático que mostraron su apoyo con camisetas y gestos de celebración. Además hubo presencia de funcionarios y representantes provinciales y nacionales.
En las afueras de Santiago, la filial “Tato Medina” organizó una peña folklórica en una quinta donde se prolongaron los festejos con guitarras y cánticos hasta altas horas.
Las celebraciones se replicaron en todo el país: en La Plata hubo concentraciones masivas con epicentro en la intersección de 7 y 50, y en Mar del Plata se reunieron numerosos hinchas en el Monumento a General San Martín. Movimientos similares se observaron en otras ciudades argentinas.


