2 de marzo de 2026
Buenos Aires, 24 C

Roma abre dos estaciones de metro entre ruinas del Coliseo

Roma inauguró este martes dos nuevas estaciones de la Línea C de su red de metro, entre ellas una situada junto al Coliseo y excavada a gran profundidad bajo uno de los complejos arqueológicos más sensibles de la ciudad. La apertura supone un avance en una infraestructura clave para la movilidad de la capital, desarrollada en un entorno donde cada obra implica atravesar capas superpuestas de historia.

La estación junto al Coliseo combina transporte moderno con exhibición de restos de la Roma antigua. En andenes y pasillos se muestran vasijas de cerámica, pozos de piedra, cubos suspendidos y las ruinas de una piscina fría y un baño termal pertenecientes a una vivienda del siglo I. Pantallas informativas explican el proceso de excavación para contextualizar la complejidad de las obras y las demoras acumuladas.

La Línea C, la más reciente del sistema de metro romano, ha requerido una inversión de miles de millones de euros y lleva más de veinte años en desarrollo. El proyecto ha sufrido retrasos por razones burocráticas y financieras, y también por la necesidad de realizar excavaciones arqueológicas sistemáticas a lo largo de un trazado que atraviesa vestigios de las épocas imperial, medieval y renacentista.

“El desafío fue construirlo bajo una gran cantidad de agua subterránea y, al mismo tiempo, preservar todos los hallazgos arqueológicos encontrados durante la excavación, sin afectar lo que está en superficie”, explicó Marco Cervone, gerente de construcción del consorcio liderado por la empresa WeBuild, responsable de la obra.

Según la empresa municipal que gestiona el proyecto, el coste total de las 31 estaciones previstas en la Línea C alcanzará alrededor de 7.000 millones de euros (8.300 millones de dólares). Tres cuartas partes del trazado ya están en servicio y la finalización completa se prevé para 2035, un calendario que refleja tanto la envergadura técnica como las restricciones impuestas por el entorno histórico.

La segunda estación inaugurada, Porta Metronia, se encuentra a una parada del Coliseo y a aproximadamente 30 metros de profundidad. En las excavaciones apareció un cuartel militar de casi 80 metros de longitud, datado a comienzos del siglo II, localizado entre siete y doce metros bajo la superficie.

“La certeza de que se trata de un edificio militar se debe a la disposición de las entradas a las habitaciones, que no se enfrentan entre sí, sino que están desfasadas para permitir que los soldados salieran y se alinearan sin chocar en el pasillo”, explicó la arqueóloga Simona Moretta, directora científica de la excavación. Según su apreciación, las tropas habrían formado parte de la guardia imperial o de fuerzas de seguridad urbana.

En el área de Porta Metronia también se hallaron restos de una vivienda con frescos y mosaicos en buen estado. Las autoridades planean habilitar en el futuro un pequeño museo integrado en la estación para exhibir estos hallazgos y facilitar su acceso al público.

Construir infraestructuras en el centro de Roma implica excavar a través de casi tres milenios de civilizaciones superpuestas. Hasta la fecha, el consorcio encargado de la Línea C ha catalogado más de 500.000 artefactos, cifra que evidencia la magnitud arqueológica asociada a las obras.

Para intervenir en un entorno tan delicado, las empresas constructoras han empleado técnicas poco habituales, como la congelación del suelo para estabilizarlo y la construcción de muros de contención temporales —diafragmas sacrificatorios— que se demuelen de forma progresiva a medida que avanza la excavación.

El tramo que se extiende más allá del Coliseo llevará el metro bajo algunos de los enclaves patrimoniales más relevantes de la ciudad, como la Columna de Trajano, la basílica de Majencio —el mayor edificio del Foro Romano—, además de palacios renacentistas, iglesias históricas y zonas próximas al Vaticano.

La próxima estación prevista es Piazza Venezia, considerada el corazón del centro histórico. Allí los trenes circularán a una profundidad de hasta 48 metros cuando la parada entre en servicio, estimado para 2033 según los responsables del proyecto.

Una vez concluida, la Línea C tendrá una extensión total de 29 kilómetros, de los cuales 20 discurrirán bajo tierra, y podrá transportar hasta 800.000 pasajeros diarios. Para residentes y visitantes, la nueva infraestructura promete reducir la dependencia del transporte en superficie en una ciudad conocida por su tráfico congestionado, un problema que las propias obras han contribuido a agravar en los últimos años.

Artículo anterior

Di María responde a Estudiantes con gestos en redes

Artículo siguiente

Jueza de Salta advierte a abogado por uso indebido de IA en escrito judicial

Continuar leyendo

Últimas noticias