15 de enero de 2026
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Error administrativo dejó a una familia 50 años sin reconocimiento civil

En Indiana, Bruce y Beckie Maier celebraron su 50.o aniversario de bodas con una ceremonia inusual: fue la primera vez que su matrimonio quedó reconocido legalmente. Medio siglo después de la gran fiesta realizada el 26 de abril de 1975, descubrieron que su unión no había sido registrada por un error administrativo.

En 1975 la pareja celebró una ceremonia religiosa tradicional en Wabash ante unos 250 invitados, con un pastor que ofició el acto y la firma de la licencia de matrimonio, como era habitual.

Sin embargo, al año siguiente Bruce contactó la oficina del secretario del condado y supo que el documento nunca se presentó oficialmente, por lo que su unión no constaba en los registros.

La causa fue simple: el pastor que ofició la boda no entregó la licencia a las autoridades. Con el paso de los años resultó difícil localizar a las personas involucradas, ya que el pastor vivía a varias horas y los testigos —la dama de honor y el padrino— residían en distintas zonas del estado.

El secretario del condado indicó que la solución requeriría reunir a los asistentes originales y presentarse en la corte, un trámite complicado que la pareja decidió no emprender. “Para ese entonces, el pastor vivía a cuatro horas de distancia, nuestra dama de honor y nuestro padrino vivían en diferentes partes del estado, y con el ajetreo de la vida y otras cosas por el estilo, simplemente se descuidó”, explicó Bruce.

Durante los primeros años, Bruce y Beckie valoraron su relación por el compromiso personal y comunitario más que por el papeleo. No sintieron urgencia por regularizar la situación ya que creían que su compromiso ante familiares y amigos era suficiente.

Con el tiempo, sin embargo, la pérdida de seres queridos y los trámites relacionados con sucesiones hicieron evidente la necesidad de contar con la documentación en regla. “Me di cuenta de que, cuando mueren familiares, realmente se necesita una licencia de matrimonio para que todo sea más fácil”, dijo Beckie.

Al acercarse el medio siglo de su unión simbólica, decidieron regularizar su matrimonio. La iniciativa contó con el impulso de la familia y sus tres hijos se encargaron de organizar una nueva boda y una renovación de votos.

La ceremonia tuvo lugar exactamente 50 años después de la primera, el 26 de abril de 2025.

En esta ocasión, su hijo mayor, Nate, se convirtió en el oficiante autorizado y gestionó la documentación necesaria para que el matrimonio quedara registrado legalmente. Durante el servicio contó la historia de la licencia no presentada, lo que generó un ambiente de complicidad entre los asistentes.

Bruce describió la celebración como un momento alegre y animado para la familia y los invitados. “Se divirtieron mucho y lo hicieron de manera alegre para los invitados que estaban allí”, compartió.

La segunda boda incluyó elementos personales y reflexivos: ambos redactaron sus propios votos, ponderando el significado del amor y la convivencia tras cinco décadas juntos.

Beckie calificó la experiencia como emotiva y transformadora: escribir y expresar sus votos con sinceridad fue para ella un momento muy especial. “Probablemente fue uno de los mejores días de mi vida”, afirmó.

Con la oficialización legal completada, la pareja afirma que no cambiaría su recorrido. Lo que comenzó como un descuido administrativo se convirtió en una historia sobre perseverancia, afecto y familia.

Bruce y Beckie cerraron este capítulo convencidos de que su relación se sostuvo por el compromiso mutuo durante cincuenta años, y al mismo tiempo valoraron la tranquilidad que brinda tener todos los documentos en regla. La boda legal, celebrada cinco décadas después, fue una forma de reconocer su historia y transmitir ese gesto a las nuevas generaciones.

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