15 de enero de 2026
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Convento de Tigre renace como hotel boutique en el Delta

En los canales del Delta de Tigre, un antiguo convento franciscano que estuvo décadas en abandono fue restaurado y reabrió como hotel boutique, integrando historia, naturaleza y reposo a pocos minutos del Puerto de Tigre.

Situado sobre el arroyo Gallo Fiambre, en una isla de más de 40 hectáreas, el antiguo Convento San Francisco —hoy Complejo Senador Dupont— forma parte de una de las historias más singulares del Delta bonaerense. El edificio, ubicado a unos 200 metros del río Carapachay, conserva vestigios de su pasado religioso, educativo y productivo de fines del siglo XIX y principios del XX.

La presencia franciscana en la zona se remonta a 1895, en un contexto de auge de la actividad frutícola destinada a abastecer a Buenos Aires. La construcción, iniciada en 1900 bajo la dirección del arquitecto italiano Virgilio Cestari, es un edificio de tres pisos con base de piedra y estructura palafítica; incluía una capilla—que se mantuvo—y amplios salones.

Además de su función religiosa, el convento fue un centro comunitario significativo: albergó una escuela primaria mixta, talleres de oficios, una huerta y diversas actividades sociales que lo convirtieron en un referente para las comunidades isleñas.

En sus inmediaciones funcionaba la fábrica de Sidra La Real, que procesaba manzanas cultivadas en las islas y producía sidra local, integrándose a la economía típica del Delta. Ese circuito productivo se interrumpió en 1946 tras una gran creciente que provocó pérdidas y el cierre de la fábrica; con el tiempo los franciscanos se retiraron y el edificio quedó en ruinas.

En 2003 comenzó una intervención de recuperación llevada adelante por privados, que respetó la esencia original y recuperó elementos arquitectónicos históricos. El resultado fue el Complejo Senador Dupont, que convirtió el viejo convento en un hotel boutique respetuoso del entorno natural.

Actualmente ofrece alojamiento en habitaciones ubicadas en antiguas salas del convento, con vistas al río o a los jardines. La capilla original, con piso calcáreo, altar de roble y techo a dos aguas, se conserva y se emplea tanto para ceremonias como para visitas guiadas.

El complejo propone actividades para huéspedes y visitantes: caminatas guiadas por la isla, senderismo, paseos en kayak y canoa, pesca desde el muelle, piscina al aire libre, propuestas culturales y un restaurante de cocina casera que abre los fines de semana. Se llega en aproximadamente diez minutos de navegación desde la estación fluvial de Tigre.

De este modo, el antiguo Convento San Francisco se consolidó como una alternativa turística distintiva del Delta de Tigre, donde la historia, la arquitectura y el paisaje se combinan para recuperar y poner en valor parte del patrimonio local.

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