El ejército israelí informó el sábado de la detención de un presunto yihadista vinculado al Estado Islámico en el sur de Siria, tras una operación realizada el miércoles en la zona de Rafid. Según el comunicado militar, el detenido fue trasladado a territorio israelí para su procesamiento, en un contexto de aumento de las operaciones internacionales contra ISIS tras recientes ataques mortales en la región.
La agencia oficial de noticias siria reportó una “incursión israelí” el miércoles en varias aldeas de la región fronteriza de Quneitra, pero no mencionó la detención de personas. Esta diferencia entre versiones refleja la tensión y la falta de transparencia en torno a las operaciones transfronterizas en Siria.
En respuesta al ataque del 13 de diciembre en Palmira, que provocó la muerte de tres ciudadanos estadounidenses, Estados Unidos intensificó sus acciones militares contra el Estado Islámico. El Pentágono, a través del Comando Central (Centcom), indicó que el viernes sus fuerzas atacaron más de 70 objetivos en Siria, empleando más de 100 municiones de precisión contra infraestructuras y emplazamientos de armamento de ISIS.
Centcom precisó que, desde el atentado en Palmira, las fuerzas estadounidenses y aliadas realizaron diez operaciones en Siria e Irak, con un balance de 23 combatientes muertos o detenidos, sin detallar la afiliación de todos ellos.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Reino Unido, dijo a AFP que al menos cinco miembros de ISIS, entre ellos el responsable de una célula que operaba drones en la provincia de Deir Ezzor, murieron en los ataques estadounidenses. Las acciones se concentraron en las provincias de Homs, Raqa y Deir Ezzor, según fuentes de seguridad citadas por la organización.
Jordania, país vecino de Siria, expresó su respaldo a la operación estadounidense. El ejército jordano afirmó en un comunicado que el objetivo era impedir que grupos extremistas utilicen el sur de Siria como base para lanzar atentados que pongan en riesgo la seguridad regional y mostró su preocupación por una posible reconstrucción de las capacidades del Estado Islámico en la zona.
Aunque ISIS perdió la mayor parte de su territorio en Siria e Irak tras la ofensiva internacional iniciada en 2014, mantiene actividad en el país. El reciente ataque en Palmira, perpetrado por un miembro de las fuerzas de seguridad sirias, cuestionó los esfuerzos del gobierno de Damasco por acercarse a Estados Unidos y sumarse a la coalición internacional contra el yihadismo. Las autoridades sirias señalaron que el autor del atentado estaba a punto de ser destituido por sus “ideas islamistas extremistas”.
El personal estadounidense atacado en Palmira formaba parte de la Operación Inherent Resolve, la coalición internacional que combate a ISIS. El presidente Donald Trump, acompañado por el secretario de Defensa Pete Hegseth y el jefe del Estado Mayor Dan Caine, asistió a la recepción de los cuerpos de los tres estadounidenses fallecidos.
Trump describió la ofensiva militar del viernes como una “represalia muy seria” en su red Truth Social.
A pesar de los golpes sufridos, el Estado Islámico conserva presencia y cierta capacidad operativa en las extensas áreas desérticas de Siria, lo que mantiene la preocupación internacional sobre la seguridad regional.


