El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, confirmó que participó directamente en la segunda ronda de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, celebrada el martes 17 de febrero en Ginebra y mediada por Omán.
Según Grossi, la presencia del organismo nuclear de la ONU en estas conversaciones marca un avance relevante hacia una mayor concreción en un proceso diplomático que había estado interrumpido durante ocho meses tras los bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025.
Grossi señaló que su intervención permitió abordar asuntos específicos en lugar de intercambios generales sobre lo que debería o no hacerse, lo que, en su opinión, refleja un mayor sentido de finalidad en las negociaciones mediadas por el ministro de Exteriores de Omán.
El director de la OIEA identificó los temas centrales en discusión: el destino del material nuclear en territorio iraní, en particular el uranio altamente enriquecido; el futuro de las instalaciones atacadas en junio; las actividades nucleares futuras de Irán; y los mecanismos de verificación estrecha a cargo del organismo.
En paralelo, Estados Unidos e Irán tratan asuntos políticos como el levantamiento de sanciones, la cooperación económica y los incentivos, ámbitos en los que la OIEA no actúa directamente.
La cuestión más urgente es el paradero de aproximadamente 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, cantidad que, según expertos citados, podría generar hasta diez armas nucleares si se enriqueciera al 90%, nivel considerado armamentístico.
Grossi manifestó que hay un consenso general de que ese material permanece, en gran medida, donde se encontraba, principalmente en las instalaciones de Isfahan y Fordow, y en menor medida en Natanz. No obstante, reconoció que la OIEA no ha podido verificar físicamente esos materiales desde la última comprobación registrada el 10 de junio de 2025, tres días antes de los ataques.
Imágenes satelitales recientes muestran fortificaciones y rellenos de tierra que bloquean accesos a túneles en Isfahan, donde se estima almacenada la mayor parte del uranio enriquecido. Grossi subrayó la necesidad imperativa de regresar a esas instalaciones, aunque admitió que el acceso dependerá del progreso de las negociaciones.
El director explicó que la existencia de un acuerdo permitiría llevar a cabo las actividades de verificación y manejo del material que la OIEA considera necesarias; sin un acuerdo, sería imposible actuar sobre ese material o confirmar su presencia.
El punto más conflictivo de las conversaciones es la demanda estadounidense de cese total del enriquecimiento del uranio. El vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio han afirmado públicamente que, según su criterio, Irán aún no está dispuesto a reconocer las “líneas rojas” planteadas por el presidente Trump, que exige la terminación permanente del enriquecimiento.
Grossi, cauteloso por la naturaleza sensible de las negociaciones, reconoció la existencia de una brecha evidente entre la posición estadounidense de cero enriquecimiento y las actividades que Irán desea mantener. Señaló que en procesos diplomáticos constructivos es necesario buscar un equilibrio entre lo que puede considerarse legítimo y no representar riesgo de proliferación, y lo que Estados Unidos podría aceptar.
Las conversaciones en Ginebra se desarrollan mientras Estados Unidos mantiene un despliegue militar importante en el Golfo Pérsico, con dos grupos de portaaviones y refuerzos adicionales que incluyen aviones de combate y destructores lanzamisiles.
Antes de las negociaciones, el expresidente Trump afirmó desde el Air Force One que no creía que Irán quisiera afrontar las consecuencias de no llegar a un acuerdo, recordando los bombardeos de junio y diciendo que se enviaron los B-2 para destruir su potencial nuclear.
Consultado sobre si el despliegue militar busca obtener concesiones o provocar un cambio de régimen, Grossi respondió de manera pragmática, señalando que, por lo que observa en las conversaciones y en sus contactos con el enviado especial Steve Witkoff y el doctor Kushner, las partes están comprometidas seriamente en una negociación orientada a resultados.
El director de la OIEA también apuntó a un cambio en la percepción iraní: da la impresión de que las partes consideran que el acuerdo debe ser integral, en contraste con procesos anteriores basados en concesiones graduales negociadas por separado.
Según fuentes estadounidenses, las partes convinieron que Irán presentará propuestas concretas en las dos semanas siguientes. El ministro de Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, indicó que, aunque queda mucho trabajo por hacer, las delegaciones abandonaron Ginebra con “pasos claros siguientes”.
La reanudación diplomática ocurre en un contexto distinto al del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015, del cual Estados Unidos se retiró en 2018. Tras esa decisión y la reimposición de sanciones, Irán incrementó su enriquecimiento por encima del límite del 3,67% establecido en el acuerdo, alcanzó el 60% en 2021 y acumuló material que actualmente permanece bajo escombros en instalaciones bombardeadas.

