No se trata solo de buques que transportan petróleo venezolano: la relación entre el gobierno de Nicolás Maduro y Teherán incluye colaboraciones más amplias y directas, especialmente en un momento en que el Ejecutivo venezolano enfrenta presiones internas y externas.
Infobae obtuvo información sobre la estructura de presencia paramilitar iraní en territorio venezolano. Dicha estructura tiene la forma de una pirámide jerárquica vinculada a la Fuerza Quds, el brazo exterior de la Guardia Revolucionaria Islámica encargado de operaciones asimétricas e inteligencia fuera de Irán.
La persona al frente de esa división en Venezuela es Ahmad Asadzadeh Goljahi, un oficial de la Fuerza Quds que administra la unidad local y dirige la subunidad conocida como Departamento 11000. A escala global, ese grupo estaría bajo la conducción de Sardar Ammar, a quien Israel atribuye responsabilidad en un complot que afectó a Australia, Grecia y Alemania.
El Departamento 11000 tiene antecedentes en acciones internacionales. El 7 de noviembre pasado en México las autoridades frustraron un intento de asesinato contra la embajadora israelí Einat Kranz Neiger, quien figuraba en la lista de objetivos de esa división; el supuesto organizador fue identificado como Hasan Izadi, también vinculado a operaciones iraníes en México.
Asadzadeh no solo está asociado al Departamento 11000, sino también al Departamento 840, señalado como centro operativo para asesinatos en el exterior. En enero de 2021, tras el primer aniversario de la muerte de Qassem Soleimani, se le asignó la misión de reunir agentes con la supuesta intención de vengar la ejecución del comandante, planificando la captura, interrogatorio, tortura y asesinato de quienes consideraban responsables del ataque del 2 de enero de 2020 en las afueras de Bagdad.
Como ocurre con otros agentes, Asadzadeh combina su labor operativa con una actividad pública: es director ejecutivo de la Asociación de Amistad Irán-América Latina, una organización que actúa como fachada para la presencia iraní en la región. La Red de Noticias de la República Islámica (IRINN) le realizó una entrevista el 9 de abril en la que habló sobre los vínculos entre Teherán y América Latina desde su perspectiva.
Otro miembro relevante es Mostafa Shanghaghi, agente de la Fuerza Quds que opera con cobertura diplomática en la embajada iraní en Caracas. Además de su trabajo en América Latina, tiene experiencia de inteligencia en la Península Arábiga, donde aportó información a los rebeldes hutíes en Yemen.
Shanghaghi ha aparecido en público junto al presidente Maduro. Se le vio en el homenaje realizado por la muerte del exjefe de Estado iraní Ebrahim Raisi, fallecido el 19 de mayo de 2024 en un accidente de helicóptero. Cinco días después, Maduro visitó la embajada en Caracas para rendir tributo, en un acto en el que Shanghaghi fue filmado participando en los rituales públicos.
Los desplazamientos de Shanghaghi entre Caracas y Teherán son frecuentes y suele viajar acompañado por otros miembros de la Fuerza Quds que operan con la protección del gobierno venezolano. Entre ellos figuran: Hooman Ahmadi; Ahmad Behzadifar; Vahid Rezaei; Mehrdad Jafari; Ali Jarganitilaki; Mohammadreza Sarkhosh; Mahmoud Shaker y Ebrahim Shariatzadeh.
Desde Medio Oriente se considera que estas personas mantienen vínculos con el Ministerio de Defensa iraní y, posiblemente, con la Guardia Revolucionaria Islámica.
Por otra parte, Hadi Gaeini es otro iraní destacado en Venezuela: es responsable en el país de la cadena Islamic Republic of Iran Broadcasting (IRIB). En el pasado actuó como nexo entre esa entidad y grupos como Hezbollah, Hamas y organizaciones iraquíes.
El apoyo de Irán a Venezuela se remonta varios años. Fue durante el gobierno de Hugo Chávez cuando se abrieron canales de relación con actores contrarios a Estados Unidos e Israel, en la búsqueda de un liderazgo regional alternativo.
Teherán aprovechó esa apertura para desplegar no solo personal de la Guardia Revolucionaria Islámica, sino también para fortalecer redes de Hezbollah que ya operaban en la región. Según las investigaciones, Caracas facilitó logística, documentación y recursos a numerosos agentes durante años, contribuyendo a la capacidad de Irán para mantener actividades en el exterior.
No obstante, la capacidad iraní para brindar apoyo material y de seguridad a Venezuela tiene límites. En junio pasado, ataques israelíes afectaron sistemas de defensa iraníes, destruyendo radares y sistemas antimisiles y dañando objetivos militares y de inteligencia en un breve lapso.
Las capitales están separadas por unos 11.300 kilómetros, lo que complica la proyección operativa de Irán en el mar y el espacio aéreo del Caribe; en consecuencia, el respaldo iraní suele ser más simbólico que efectivo en términos militares.
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