15 de enero de 2026
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Argumentar sin romper vínculos: lecciones de un campeón mundial

Cada día, millones de personas enfrentan desacuerdos en diversos ámbitos —desde el tráfico y las redes sociales hasta los hogares y las oficinas—. Para Bo Seo, dos veces campeón mundial de debate, abogado y exentrenador del equipo de debate de Harvard, esas discusiones son oportunidades tanto para el aprendizaje personal como para el entendimiento entre personas.

En conversación con The Times, Seo señaló que los desacuerdos pueden aportar perspectiva y acercamiento, aunque también pueden provocar distanciamiento y desilusión. La diferencia, explicó, está en la manera de abordar los conflictos y en aplicar herramientas del debate para convertir el desacuerdo en algo constructivo.

Desacuerdos cotidianos: ¿amenaza o oportunidad?

La vida contemporánea está llena de desacuerdos que van desde lo trivial hasta lo relevante. Seo observa que la mayoría de las personas vive enfrentamientos tanto en contextos íntimos como públicos, ya sea por tareas del hogar o por tensiones en reuniones de trabajo.

Según el surcoreano, algunos conflictos “nos brindan perspectiva e incluso atracción”, mientras que otros “nos dejan recogiendo los pedazos”, como una comida fría de domingo o una reunión que quedó en silencio.

Aunque el debate competitivo y la vida diaria no son idénticos, ambos requieren encauzar las diferencias de forma positiva. Para Seo, el primer paso es decidir si conviene plantear el desacuerdo o dejarlo pasar.

“Es fácil empezar una discusión, pero difícil terminarla; a menudo, la paciencia y la negociación son mejores para lograr la paz”, afirmó. Sin embargo, reconoció que la capacidad de ignorar ciertos asuntos es limitada y que, en algún momento, habrá que afrontarlos.

Reglas básicas para una discusión productiva

El experto recomienda identificar desde el inicio los puntos en disputa y acordar las reglas del diálogo. Preguntas claras como “¿En qué discrepan?” y “¿Cómo van a conversar?” ayudan a evitar malentendidos y a garantizar que ambas partes se presten atención.

Subrayó que “todo buen desacuerdo debe comenzar con algún acuerdo”, es decir, establecer una base mínima de consenso antes de intercambiar argumentos.

Mantener la calma y no interrumpir es esencial tanto para quien habla como para quien escucha. La persuasión surge cuando el interlocutor siente que fue escuchado, lo que exige paciencia y disposición para oír sin cortar, incluso si hay emociones fuertes.

Técnicas de argumentación: la experiencia del debate aplicada a la vida real

Construir un argumento eficaz va más allá de reunir datos; es una habilidad entrenable. Seo sostiene que cualquiera puede aprender a argumentar y ser persuasivo sin necesidad de información privilegiada o experiencia especializada.

La efectividad de una propuesta depende en gran medida de su estructura: el orden y la articulación de las ideas dan fuerza y claridad al mensaje.

En el debate formal, los participantes deben presentar argumentos sólidos en poco tiempo y sobre temas diversos, lo que demuestra que el método importa.

En la vida cotidiana suele haber menos preparación y más emociones, por eso entender la estructura de un argumento resulta especialmente útil.

Seo sugiere empezar siempre por la conclusión: formular claramente el objetivo —por ejemplo, “Deberíamos visitar a mis padres más a menudo”— y luego explicar el motivo con un “porque” y la razón principal: “porque necesitan ayuda adicional”. Esto obliga a demostrar que la afirmación central es verdadera y que justifica la conclusión.

Exponer primero la conclusión, luego un argumento claro y un motivo sólido ayuda al interlocutor a seguir la lógica detrás de la propuesta.

Persuadir es conectar: el rol del oyente

El éxito de un argumento depende en gran medida de la reacción del oyente. Más allá de la veracidad de las afirmaciones, lo decisivo es el valor que quien escucha atribuye a esas afirmaciones y sus prioridades personales.

Seo advirtió que los argumentos “comienzan con el orador y terminan con el oyente”, y que la persuasión se logra en la conexión entre ambos.

Para crear esa conexión, es útil responder cuatro preguntas clave: ¿Cuál es el argumento?, ¿Por qué es cierto?, ¿Cuándo ha ocurrido algo similar antes? y ¿A quién le importa? La última requiere conocer los valores y deseos del interlocutor, lo que puede demandar una conversación previa para identificar qué le resulta relevante a la otra parte.

El argumento como herramienta para el entendimiento

Seo concluye que un argumento no consiste en repetir creencias personales ni en acumular impresiones, sino en abrir un espacio para el intercambio crítico y la propuesta de alternativas.

La sinceridad vale, pero el humor y la voluntad de comprender al otro fortalecen la comunicación. En su visión, el argumento sirve para hacerse comprensible ante los demás y, a veces, para conmover incluso en situaciones de conflicto.

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