Masivas protestas contra el aumento del costo de la vida en Irán derivaron este jueves en enfrentamientos violentos en varias ciudades, sobre todo en el suroeste del país, a pesar de las advertencias del régimen sobre una respuesta contundente. Los hechos más graves tuvieron lugar en Lordegan, una ciudad de unos 40.000 habitantes situada a aproximadamente 650 kilómetros de Teherán, donde la agencia Fars informó de al menos dos muertos.
“El número de víctimas en Lordegan alcanza las dos”, señaló Fars, que detalló choques, lanzamiento de piedras y actos de vandalismo en la ciudad. Además, por la noche se informó del hallazgo de un miembro de las fuerzas de seguridad muerto en el oeste del país en otros enfrentamientos.
En la zona, manifestantes arrojaron piedras contra edificios administrativos, entre ellos la gobernación, una mezquita, la Fundación de los Mártires, el ayuntamiento y varios bancos, y luego se dirigieron hacia la sede del gobierno regional. La policía usó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud en un contexto de creciente tensión social motivada por la depreciación del rial, la inflación y la falta de perspectivas económicas.
Periodistas y medios especializados reportaron “graves enfrentamientos” en Lordegan, con manifestantes armados que habrían disparado contra fuerzas de seguridad y la quema de la oficina del gobernador, situaciones similares a las registradas en otras localidades. Esas fuentes indicaron también la toma de edificios judiciales y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), con varios manifestantes muertos y decenas de detenidos. En Marvdasht, manifestantes incendiaron un coche patrulla y un agente de seguridad murió mientras los choques persistían. Otras ciudades como Teherán, Qom, Arak, Hamedan y Bandar Ganaveh también registraron protestas.
El régimen iraní advirtió esta semana que respondería “contundentemente” ante cualquier intento de transformar las protestas económicas en actos que generen inseguridad. Según Irna, las autoridades de Teherán expresaron el temor de que la caída histórica del valor del rial, la inflación y la incertidumbre económica puedan provocar un levantamiento popular, después de movilizaciones de comerciantes y estudiantes que incluyeron el cierre de tiendas en el centro de la capital.
El fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi-Azad, declaró a medios oficiales que “las protestas pacíficas por las condiciones de vida forman parte de la realidad social y son comprensibles”, pero advirtió que “cualquier intento de convertir las protestas económicas en una herramienta de inseguridad, destrucción de propiedad pública o implementación de escenarios diseñados externamente será respondido inevitablemente con acciones legales, proporcionadas y contundentes”.
El martes, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, pidió a sus funcionarios atender “las demandas legítimas” de los comerciantes movilizados. Según la agencia oficial Irna, Pezeshkian instó al ministro del Interior a dialogar con representantes de los manifestantes para que el gobierno actúe “con todas sus fuerzas” y resuelva los problemas de manera responsable.
Las protestas comenzaron el domingo en el principal mercado de teléfonos móviles de Teherán y se ampliaron el lunes, cuando numerosos comerciantes cerraron sus tiendas ante la rápida depreciación de la moneda. El rial alcanzó un nuevo mínimo histórico frente al dólar, situándose en más de 1,4 millones de riales por dólar (frente a 820.000 hace un año) y 1,7 millones por euro (comparado con 855.000 el año anterior). La prolongada depreciación del rial ha generado inflación elevada y volatilidad, con subidas significativas en los precios de productos básicos. Según la AFP, la situación ha paralizado la venta de productos importados, ya que vendedores y compradores prefieren postergar transacciones por la incertidumbre. Irna precisó que “muchos comerciantes han preferido suspender sus transacciones para evitar posibles pérdidas” y que los manifestantes corearon consignas durante las protestas.


