15 de enero de 2026
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Dos jóvenes sobrevivientes del incendio en Suiza denuncian falta de salidas de emergencia

El incendio se inició durante una fiesta de Año Nuevo en el bar Le Constellation, en el resort de Crans-Montana, poco después de la medianoche del jueves. El local, lleno de jóvenes y turistas, celebraba un espectáculo en el que una camarera, subida a los hombros de otra, agitó botellas con bengalas; una de las llamas alcanzó el techo de madera y originó un fuego que, según testigos, se propagó con rapidez, generando una densa columna de humo.

Testigos citados por medios indicaron que las llamas se extendieron de inmediato, provocando el colapso del techo y una estampida de asistentes que intentaron huir por la única escalera y una puerta estrecha. Algunos presentes inicialmente confundieron los gritos de alarma con una broma, hasta que el humo y el calor obligaron a todos a buscar salidas. En segundos, la celebración se convirtió en una escena caótica en la que personas rompieron ventanas y dejaron pertenencias al huir.

Los relatos directos de Nathan y Axel describen el pánico dentro del local. Nathan relató que, al percibir el peligro, se protegió junto a una mesa antes de intentar salir y que la multitud impedía el acceso a las salidas, lo que obligó a varios a buscar vías alternativas. Según su testimonio, logró finalmente abrir una salida rompiendo un cristal a patadas, lo que permitió evacuar a varias personas. Dijo además haber perdido sus pertenencias, aunque subrayó que lo importante fue sobrevivir y describió el impacto de ver a personas quemadas intentando salir.

Nathan afirmó que no había salidas de emergencia visibles ni señalización adecuada: tuvo que abrir una vía por sí mismo rompiendo una ventana y señaló que, por la cantidad de humo y la falta de iluminación, muchas personas no podían orientarse. Indicó que la mitad de quienes se asfixiaron eran jóvenes.

El testigo añadió que cree que entre las víctimas había numerosos menores, y señaló que en ocasiones no se controla estrictamente la edad de los asistentes en estos locales, por lo que no siempre se identifica si son adultos.

Axel describió la escena como una pesadilla, con personas saltando por las escaleras y pánico generalizado. Explicó que el fuego comenzó durante el espectáculo asociado a las botellas: una mujer subida a los hombros de otra agitó luces pirotécnicas que chocaron con el techo y encendieron las llamas.

Axel también perdió objetos personales en la huida, pero enfatizó la sensación compartida de alivio entre quienes lograron salir. Ambos testigos mencionaron la incertidumbre sobre el paradero de amigos y conocidos y el impacto emocional de ver a heridos y personas en estado de shock tanto dentro como fuera del local; algunos se arrodillaron al reencontrarse con sus allegados, agradecidos por estar vivos.

Un joven parisino presente comentó que la noche anterior había observado en una mesa cercana un episodio similar, que consideró accidental: según su versión, alguien agitó demasiado las botellas durante el espectáculo, lo que desencadenó el incidente.

Las autoridades del cantón de Valais informaron que, hasta el cierre de la jornada, el incendio había dejado alrededor de 40 fallecidos y 115 heridos, la mayoría graves, aunque precisaron que el recuento seguía en proceso. El comandante de policía señaló que los equipos trabajaban en la identificación de las víctimas y en la notificación a las familias, un trámite complejo que podría tardar varios días.

El elevado número de heridos superó rápidamente la capacidad de la unidad de cuidados intensivos y del quirófano del hospital regional. La fiscal general del cantón indicó que aún se desconocía cuántas personas se encontraban en el local al iniciarse el incendio y que la capacidad máxima del bar será un punto clave en la investigación. También descartó, por el momento, una acción intencional y aseguró que no hay sospechosos identificados mientras se esclarecen las circunstancias del siniestro.

Los testimonios de los sobrevivientes pusieron de relieve posibles deficiencias en las medidas de seguridad del establecimiento: ausencia de salidas de emergencia visibles, falta de señalización y dificultades de evacuación por el humo y la oscuridad, factores que, según relatos, agravaron el riesgo, especialmente entre los asistentes más jóvenes.

Sobre la respuesta del personal, algunos testigos criticaron la actuación de los porteros y el comportamiento de empleados que, tras los primeros gritos, entraron a comprobar el incendio y luego se retiraron. Axel describió una situación en la que cada persona luchaba por salir con vida. Las autoridades informaron que los peritos aún no han podido acceder al interior para iniciar la inspección técnica y que la investigación permanece abierta para determinar posibles negligencias.

Crans-Montana, un resort conocido por sus pistas de alta montaña y su oferta deportiva, atrae cada año a numerosos turistas. Las autoridades locales pidieron prudencia a la población en los días posteriores debido a la saturación de recursos médicos. El bar afectado, ubicado en un sótano, formaba parte de la vida nocturna del centro, que en los próximos meses acogerá competiciones de la Copa del Mundo de esquí y torneos internacionales de golf.

El suceso recordó tragedias anteriores en Suiza y Europa, como el accidente de autobús de Sierre en 2012 y el incendio en Volendam en 2001, que también afectaron a muchos jóvenes. Autoridades como el presidente suizo expresaron solidaridad con las familias y el personal de emergencia, subrayando la necesidad de apoyo comunitario y esfuerzo conjunto para afrontar las consecuencias.

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