La salida de Enzo Maresca como entrenador del Chelsea fue confirmada el 1 de enero, apenas un día después del empate 2-2 contra el Bournemouth. El anuncio, hecho en la madrugada, puso fin de forma sorpresiva a su etapa al frente del primer equipo en medio de una relación cada vez más tensa con la dirigencia.
Maresca, de 45 años, llegó al club en junio de 2024 con un contrato de cinco temporadas para suceder a Mauricio Pochettino. Durante su gestión obtuvo la UEFA Conference League y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, logros que el club reconoció al comunicar su salida. No obstante, las discrepancias internas con los propietarios y el cuerpo directivo se fueron profundizando con el tiempo.
El Chelsea se encontraba quinto en la Premier League y todavía competía en varios torneos, incluida la disputa por plazas en la próxima UEFA Champions League, cuando se tomó la decisión. En el comunicado oficial se indicó que ambas partes consideraron que un cambio era la mejor oportunidad para encarrilar la temporada.
En los meses previos habían aumentado los rumores sobre descontentos mutuos; medios británicos apuntaron a desacuerdos por planteamientos tácticos, la gestión de lesiones y el trato con el cuerpo médico, además de especulaciones sobre contactos del entrenador con otros clubes grandes, como el Manchester City, donde había trabajado anteriormente.
La polémica se intensificó tras la última conferencia de prensa: Maresca no se presentó por sentirse indispuesto y su asistente, el exarquero Wilfredo Caballero, habló en su lugar. Caballero explicó que el entrenador había tenido malestar y fiebre en los días previos, pero defendió su profesionalismo y dedicación.
Tras la salida se empezaron a barajar candidatos para reemplazarlo, entre ellos Liam Rosenior, actual técnico del RC Estrasburgo, como posible opción para lo que resta de la temporada.


