Fernando Zaniratto se mostró cómodo en su nuevo puesto: conoce bien a los jugadores, logró que confíen en él y apuesta por la unión del grupo. Su objetivo es tener un plantel con más calidad que cantidad, incorporando refuerzos puntuales que lleguen para ser titulares, como los mencionados Nachos.
Sobre la primera práctica formal de fútbol, dijo que hubo aspectos positivos y otros por corregir. Lamentó el mal tiempo pero valoró que la cancha resistió; reconoció que aún falta ritmo de juego, aunque confía en llegar en dos semanas con el trabajo previsto.
En cuanto a la pretemporada, destacó que los futbolistas trabajan muy bien y que se mantuvo la base del equipo con incorporaciones que llegaron en tiempo y forma. Confirmó la llegada de Auzmendi y la inminente incorporación de Agustín, y aunque el mercado no está totalmente cerrado, considera que ya se armó un plantel equilibrado en todas las líneas.
Sobre Nacho Fernández, remarcó su inteligencia táctica, jerarquía y experiencia: no necesita hablar mucho porque su ejemplo dentro y fuera del campo será clave para el crecimiento del equipo y para orientar a los más jóvenes. También valoró la llegada de Miramón, entendiendo que ambos suman la jerarquía que el equipo necesitaba.
No se mostró sorprendido por el rendimiento de los jugadores porque los conoce bien: algunos los dirige desde hace años, lo que facilita la adaptación y evita tener que dar instrucciones individuales. Esa familiaridad le permite que los futbolistas comprendan de entrada las exigencias y movimientos que busca.
Sobre la convivencia en la mitad de la cancha con Miramón, Nicolás Barros Schelotto y Nacho Fernández, cree que es posible mantener el equilibrio: nadie tiene el puesto asegurado y habrá competencia con los que venían jugando, como Pata Castro. La recuperación y el orden táctico serán responsabilidad colectiva.
A Miramón le pide comprensión de las exigencias de intensidad, transiciones y físico, y a Steimbach lo ve bien desde lo atlético: puede desempeñarse como lateral derecho o como volante, y su adaptación permitirá variar la forma de jugar. La táctica inicial será un 4-2-3-1, un dibujo que le gusta por su versatilidad y por cómo se adapta según los intérpretes, siendo posible incluso usar dos referentes de área dentro de esa estructura.


