15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Banco Mundial proyecta crecimiento del 4% para Argentina este año y en 2027

El Banco Mundial proyecta que la economía argentina crecerá 4% en 2026 y se mantendrá en ese nivel en 2027. Según la entidad, en 2025 el país habría expandido su actividad 4,6%, recuperando lo perdido el año anterior.

Así lo indica la última edición del informe Perspectivas Económicas Mundiales, que advierte que la incertidumbre política interna registrada a fines de 2025 afectará la demanda interna y el crecimiento en 2026.

El informe señala que la incertidumbre política a finales del año pasado generó episodios de presión sobre el tipo de cambio, lo que provocó aumentos en las tasas de interés de mercado y se espera que eso reduzca la demanda interna y el crecimiento durante 2026. Añade que el respaldo de Estados Unidos, incluida la provisión de líneas de swap, ayudó a estabilizar las condiciones financieras.

Asimismo, destaca que la transición hacia un esquema de bandas cambiarias en abril de 2025 debería aumentar la flexibilidad del tipo de cambio y reforzar su función como amortiguador frente a choques externos.

A pesar de los riesgos, Argentina se ubicaría entre las economías de mayor crecimiento de América Latina, junto con Panamá (4,1%) y República Dominicana (4,5%).

El Banco Mundial recuerda la mala experiencia previa con reglas fiscales a comienzos de los 2000, pero subraya que la implementación de reglas fiscales fue más exitosa en años recientes, reflejando un mayor compromiso de las autoridades. Esto se tradujo en superávits fiscales primarios desde principios de 2024 y en menores costos de financiamiento.

El informe también indica que el marcado endurecimiento de la política fiscal y monetaria en Argentina contribuyó de forma significativa a moderar la inflación.

En la región, el organismo proyecta una aceleración gradual del crecimiento en los próximos dos años, después de un avance regional del 2,2% en 2025. Para 2026, prevé que la expansión de América Latina y el Caribe aumente levemente hasta el 2,3%, en un contexto de persistentes tensiones comerciales e incertidumbre, y con demanda interna débil en algunos países, factores que compensarán en parte el efecto positivo de una mayor flexibilización de las condiciones financieras.

Según las proyecciones, en 2027 el crecimiento regional se fortalecería hasta alrededor del 2,6% a medida que se recuperen los flujos comerciales y se consolide la demanda interna.

El Banco Mundial advierte sobre riesgos adversos para las perspectivas regionales: nuevos aumentos arancelarios o restricciones derivadas de la revisión de 2026 del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá podrían afectar la actividad, y México resulta especialmente vulnerable por sus estrechos vínculos con Estados Unidos.

Un crecimiento mundial más débil de lo anticipated podría provocar una fuerte caída en los precios de los productos básicos, lo que reduciría ingresos fiscales y deterioraría saldos externos en varios países de la región.

La volatilidad en los mercados financieros también puede amplificar vulnerabilidades existentes: los elevados niveles de deuda pública en varias economías exponen a la región a cambios bruscos en las condiciones financieras globales.

Además, el cambio climático sigue representando un riesgo significativo. Por ejemplo, un desplazamiento hacia condiciones de La Niña aumentaría la probabilidad de sequías en el sur de América del Sur.

Economía global

El reporte indica que la economía global está mostrando una resiliencia mayor a la prevista, pese a las continuas tensiones comerciales y a la incertidumbre sobre políticas públicas.

El Banco Mundial proyecta que el crecimiento mundial se mantendrá relativamente estable en los próximos dos años: 2,6% en 2026 y 2,7% en 2027, con una revisión al alza respecto de las estimaciones de junio.

Esta mayor resiliencia se explica en gran medida por un desempeño más sólido de lo esperado en Estados Unidos, que representa cerca de dos tercios de la corrección alcista para 2026.

No obstante, el organismo advierte que, aun confirmándose estas previsiones, la década de 2020 apunta a ser la de menor crecimiento mundial desde los años sesenta.

La desaceleración global está profundizando las desigualdades en niveles de vida: hacia fines de 2025 casi todas las economías avanzadas habían recuperado ingresos per cápita superiores a los de 2019, mientras que alrededor de una de cada cuatro economías en desarrollo permanecía por debajo, ampliando la brecha entre países.

Durante 2025, el crecimiento estuvo respaldado por un adelanto del comercio internacional ante cambios de política y por rápidos ajustes en las cadenas de suministro globales.

El Banco Mundial espera que estos factores pierdan fuerza en 2026, en un contexto de debilitamiento del comercio y de la demanda interna.

Aun así, la flexibilización de las condiciones financieras globales y la expansión fiscal en varias economías grandes ayudarán a amortiguar la desaceleración.

En materia de precios, el informe proyecta que la inflación mundial descenderá al 2,6% en 2026, impulsada por una menor presión en los mercados laborales y por la caída de los precios de la energía.

Finalmente, se espera que el crecimiento recupere tracción en 2027 a medida que se reacomoden los flujos comerciales y disminuya la incertidumbre sobre las políticas económicas.

Indermit Gill, economista jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial, señala que la economía mundial muestra cada vez menos capacidad para generar crecimiento sostenido, aunque aparenta mayor resiliencia frente a la incertidumbre política.

Gill advierte que ese dinamismo y resiliencia no pueden mantenerse separados por mucho tiempo sin afectar a los mercados de crédito y a las finanzas públicas, y prevé que en los próximos años el crecimiento global será más lento que en la década de 1990, mientras persisten niveles sin precedentes de deuda pública y privada.

Para evitar estancamiento y desempleo, recomienda que los gobiernos de economías emergentes y avanzadas impulsen la inversión privada y el comercio, reduzcan el consumo público y aumenten la inversión en nuevas tecnologías y educación.

Artículo anterior

Soledad Martínez pide más coordinación con las provincias tras los primeros años de gestión de Milei

Artículo siguiente

Prevención del golpe de calor en gatos

Continuar leyendo

Últimas noticias