Agustín Alayes brindó detalles sobre la venta de Santiago Ascacíbar a Boca y negó que el mediocampista haya presionado para irse. Reconoció el malestar de parte de los hinchas, que se sintieron “traicionados”, pero pidió no calificar al jugador de “traidor” y recordó que puede volver al club en el futuro.
Alayes explicó que, aunque formalmente Ascacíbar no pierde un porcentaje del 15%, finalmente resignó una suma mucho mayor en favor del club. Señaló que el jugador ya tenía acordado su contrato con Boca en ese momento de la negociación y que la cantidad que dejó de percibir constituye una parte importante de la operación, lo que la convierte en una transacción favorable para su institución.
También se refirió a declaraciones previas del jugador en las que afirmaba que, en Argentina, solo jugaría en Estudiantes. Opinó que los futbolistas “son presos de sus palabras” y que los hinchas suelen tomar estas situaciones con más dolor. Alayes reiteró que, pese al cambio de club, Ascacíbar demostró compromiso mientras estuvo en el equipo y no existen conflictos internos con sus compañeros.
Sobre la operación, detalló que no hubo coerción ni conflicto entre las partes: la salida se hizo con consentimiento. La venta respondió a la necesidad del club de reducir presupuesto. Según Alayes, la transacción incluyó tres elementos: el préstamo sin cargo del jugador Aguirre (con Boca pagando su salario), un pago de 3,5 millones de dólares y una deuda que el propio Ascacíbar resignó, cerrando una operación cercana a los 5 millones de dólares.
En respuesta al traspaso, la filial que llevaba el nombre del jugador resolvió cambiar su denominación. En un comunicado manifestaron decepción por la salida del ex capitán y anunciaron que la agrupación pasará a llamarse “Lealtad Pincharrata”, decisión que fue celebrada por los sectores del club más críticos con el futbolista.


