La historia del cuartel de Bomberos Voluntarios de Glew se originó en un período de fuerte expansión urbana en la localidad, cuando un grupo de vecinos percibió la necesidad de contar con un servicio propio de respuesta ante incendios y emergencias. A partir de ese impulso comunitario se constituyó la entidad que, desde sus primeros años, fijó su sede central en la calle Sarmiento 221, dirección que mantiene hasta la actualidad.
Los primeros pasos del cuartel estuvieron marcados por la organización y la solidaridad local: referentes vecinales y voluntarios se encargaron de consolidar una estructura mínima capaz de atender incidentes, mientras que con el tiempo se fueron ampliando la capacidad operativa y la presencia en la comunidad. Ese crecimiento se sustentó en el carácter voluntario del servicio, en la formación continua de sus integrantes y en el apoyo de la población local, que participó en campañas de recaudación, actividades de difusión y programas de prevención.
A lo largo de los años, los Bomberos Voluntarios de Glew fortalecieron su organización para ofrecer una cobertura más eficiente. Esto implicó la incorporación progresiva de equipamiento, la mejora de instalaciones y la implementación de protocolos de trabajo coordinados con otras instituciones de emergencia. La formación y el entrenamiento constantes, las prácticas de rescate y la participación en simulacros contribuyeron a elevar la capacidad de respuesta frente a distintos tipos de siniestros y situaciones de urgencia.
Como parte de ese proceso de expansión y adaptación a las necesidades del crecimiento urbano, el 2 de junio de 2021 se inauguró el destacamento “Glew Este”. Ubicado en el cruce de Victorino de la Plaza y Castillo, en el barrio Santa Ana, este nuevo punto operativo fue creado con el objetivo de acortar los tiempos de llegada a incidentes en una zona de desarrollo sostenido. La apertura del destacamento representa una estrategia para distribuir mejor los recursos, ampliar la cobertura territorial y reforzar la atención en sectores que habían quedado más distantes de la sede central.
Además de las tareas de respuesta frente a incendios, la institución desarrolla labores de prevención y educación comunitaria, como charlas en escuelas, campañas de seguridad domiciliaria y actividades informativas sobre manejo de riesgos. El cuartel también afronta desafíos habituales en el ámbito del voluntariado, entre los que se cuentan la obtención de fondos para mantener y renovar el equipamiento, la incorporación y retención de nuevos voluntarios y la coordinación con organismos municipales y provinciales.
Mirando hacia adelante, la continuidad del servicio depende tanto de la profesionalización de sus procesos como del sostén comunitario. La trayectoria del cuartel en Glew pone de manifiesto cómo la iniciativa vecinal puede transformarse en una institución clave para la seguridad local, adaptándose a los cambios urbanos y consolidándose como un actor esencial en la protección de la comunidad.


