6 de febrero de 2026
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Taiwán fortalece cooperación y resiliencia ante la presión china

La isla de Taiwán ha reforzado su posición internacional al consolidarse como una democracia estable en el Indo-Pacífico y al afrontar la presión constante de China. En un análisis publicado en Foreign Affairs, el ministro de Relaciones Exteriores Lin Chia-lung describe una estrategia que combina la defensa de valores democráticos con la entrega de beneficios concretos a sus socios. Según Lin, esa “diplomacia de valor agregado” convierte a Taiwán en un aliado relevante para la seguridad y la prosperidad de países afines.

Desde la llegada al poder del presidente Lai Ching-te en mayo de 2024, el gobierno ha priorizado el fortalecimiento de vínculos que van más allá de la afinidad ideológica. El artículo señala a Taiwán como un actor estratégico en rutas marítimas esenciales y como líder en la producción de semiconductores, inteligencia artificial y energías renovables. “Taiwán es como un foso que salvaguarda el Indo-Pacífico”, dijo Lin, subrayando el valor geográfico y tecnológico de la isla.

El texto advierte que China intensifica su campaña para aislar a Taiwán, usando incentivos económicos y maniobras políticas para acercar a aliados en África, América Latina y Asia. Además, Pekín aumenta la presión militar y restringe la participación taiwanesa en foros internacionales, reduciendo la visibilidad de la isla. En respuesta a estas tensiones, países como Australia, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos han enviado buques al estrecho de Taiwán para respaldar la libertad de navegación.

Taiwán ha desarrollado herramientas para resistir amenazas híbridas, incluidas campañas de desinformación y ataques a infraestructuras críticas. Entre las medidas citadas están la intensificación de patrullas marítimas y sanciones a embarcaciones vinculadas a China, así como reformas legales que aumentan las penas por daños a cables submarinos. “Hemos enmendado la Ley de Gestión de Telecomunicaciones y seis normas más para proteger nuestras comunicaciones”, explicó el ministro.

El gobierno comparte su experiencia en ciberdefensa y lucha contra la desinformación a través del Global Cooperation and Training Framework (GCTF), una alianza que integra a Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón y Reino Unido. En septiembre pasado, el GCTF organizó en Taipéi un taller con especialistas internacionales para mejorar la detección de noticias falsas generadas mediante inteligencia artificial.

La influencia económica de China ha impulsado a varios países a diversificar sus cadenas de suministro. Según Lin, Taiwán produce el 60% de los semiconductores globales y más del 90% de los chips avanzados; en 2025 la isla fabricó el 90% de los servidores de inteligencia artificial a nivel mundial. “Somos un socio crucial para quienes desean diversificar sus cadenas de suministro lejos de la dependencia china”, afirmó el ministro.

La cooperación de Taiwán con sus aliados se basa en proyectos de transferencia tecnológica y desarrollo sostenible. El programa “Diplomatic Allies Prosperity Project” ha apoyado iniciativas en transporte ecológico, parques tecnológicos y medicina inteligente. Entre los ejemplos mencionados está la creación de un parque tecnológico en Minga Guazú (Paraguay) inspirado en Hsinchu y colaboraciones con Eswatini en energías renovables y salud.

A pesar de su experiencia en gestión sanitaria, Taiwán sigue excluido de organismos multilaterales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el CPTPP. Durante la pandemia la isla mantuvo bajos índices de contagio y compartió suministros médicos con más de 80 países. Lin sostiene que la inclusión de Taiwán en estos organismos reforzaría la seguridad sanitaria y las cadenas comerciales globales.

La relación bilateral con Estados Unidos es un pilar de la política exterior taiwanesa. Foreign Affairs informa que, en diciembre, Washington aprobó una venta de armas por 11.000 millones de dólares a Taiwán, mientras avanzan acuerdos en tecnología y energía. Lin Chia-lung encabezó delegaciones a Texas para cerrar alianzas en inteligencia artificial y atraer inversiones recíprocas, incluido el proyecto “Taiwan Tower” en Houston.

En materia energética, Taiwán y Estados Unidos firmaron un acuerdo para la compra de gas natural licuado con el estado de Alaska. El gobierno taiwanés propuso además la creación de un equipo de inversión y una flota conjunta para reforzar la integración económica y la seguridad de las cadenas de suministro. Según el artículo, Taiwán comprometió inversiones por 250.000 millones de dólares en la industria estadounidense de semiconductores y tecnología, junto con garantías crediticias de igual monto.

La cooperación tecnológica se formalizó en la “Pax Silica Declaration”, un acuerdo para proteger la estabilidad de las cadenas de suministro de inteligencia artificial, anunciado tras la sexta edición del Economic Prosperity Partnership Dialogue entre Taipéi y Washington. Lin expresó su esperanza de que el Senado estadounidense apruebe una ley que elimine la doble tributación, lo que facilitaría nuevas inversiones bilaterales. “La diplomacia de valor agregado es ahora la piedra angular de la política exterior taiwanesa”, concluyó, resaltando que los aliados obtienen beneficios concretos en seguridad, prosperidad y conocimiento sobre resiliencia democrática.

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