10 de febrero de 2026
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Nuevo orden estadounidense y Nuevo León

Recientemente participé en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe en Panamá, un evento que muchos comparan con el “Davos de América Latina”. Asistieron jefes de Estado, ministros de economía y finanzas, presidentes de bancos centrales, representantes de organismos multilaterales, académicos y líderes empresariales.

Fui uno de los pocos alcaldes invitados como ponente, lo que me permitió observar directamente el papel que hoy se atribuye a las ciudades y regiones metropolitanas en el contexto global. A continuación comparto una reflexión personal sobre los debates del foro y las lecciones que pueden aplicarse a Nuevo León y a sus municipios metropolitanos.

El mensaje principal del encuentro fue consistente: las decisiones globales ya no se sustentan en discursos o afinidades ideológicas, sino en la capacidad real de respuesta, la solidez económica y el funcionamiento institucional. Potencias, empresas e inversionistas evalúan territorios por lo que pueden garantizar, no por lo que prometen.

En ese marco, quedó claro que la relación de Estados Unidos con el mundo, y especialmente con América Latina, se define por criterios funcionales y pragmáticos. Sus prioridades incluyen seguridad nacional, control de flujos migratorios, competencia económica global y la relocalización de cadenas productivas bajo condiciones estrictas.

De ahí se deriva una consecuencia inmediata: la relevancia de las regiones depende de su capacidad de ejecución y de ser socios económicos fiables. América Latina y México ya no son socios automáticos; deben demostrar disciplina institucional, confiabilidad y rapidez para integrarse a nuevas dinámicas productivas. Quien soluciona problemas concretos entra en la ecuación; quien no, queda fuera.

Esta idea se reiteró durante el foro: las regiones que hoy compiten no son las que prometen más, sino las que funcionan mejor. La atracción de inversión, el nearshoring y la integración a cadenas globales dependen crecientemente de gobiernos nacionales y locales eficaces, capaces de ofrecer certeza jurídica y agilidad administrativa.

Una conclusión clave es que la infraestructura más importante del siglo XXI es también institucional y digital, además de física. Inversionistas, bancos de desarrollo y autoridades ya no priorizan discursos políticos; preguntan sobre tiempos de permisos, alineamiento de la autoridad con el crecimiento y la capacidad técnica del Estado para cumplir compromisos. En suma: gobernanza.

En ese sentido, la digitalización y la agilización administrativa dejan de ser asuntos meramente burocráticos y se convierten en filtros geopolíticos. No se trata de una modernización cosmética, sino de requisitos concretos: eficiencia, trazabilidad, interoperabilidad y certeza jurídica para ser competitivos en la nueva arquitectura económica.

Para Nuevo León el mensaje es claro. Nuestra base industrial, cultura productiva y ubicación estratégica nos colocan en una posición favorable frente a la reconfiguración global. Sin embargo, esa ventaja no es automática ni permanente; se obtiene y se mantiene mediante la calidad de la gobernanza.

El capital global no esperará a que los territorios se ordenen: invertirá donde el gobierno funcione, donde exista seguridad y donde la relación con la autoridad sea predecible, no donde haya mejor propaganda o visibilidad pública.

Una reflexión transversal del foro es que la soberanía en el siglo XXI se sostiene con economías fuertes y Estados que funcionen. Una economía sólida no es solo un indicador macroeconómico, sino también capacidad de decisión, margen de maniobra y autonomía frente a presiones externas. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha destacado que el “Crecimiento con Justicia” es tanto un objetivo social como una condición de soberanía efectiva: sin crecimiento y sin empleo, un país o región se vuelve más vulnerable.

En el nuevo orden global, los Estados fuertes no son los que se promocionan mejor, sino los que resuelven problemas, mantienen instituciones capaces de sostener la economía, protegen a la población y negocian desde una posición de fortaleza. Ese fue el aprendizaje central del foro, y es una reflexión que Nuevo León debe asumir con seriedad.

*El autor es Alcalde del Municipio de General Escobedo en Nuevo León, México, y Presidente de la Mesa de Coordinación Metropolitana, Sociedad y Gobierno en la Zona Metropolitana de esa entidad de la República Mexicana.

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