11 de febrero de 2026
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Escritora recupera memorias familiares silenciadas en China

El impacto de Cisnes salvajes, la obra de Jung Chang publicada en 1991, determinó la forma en que Occidente interpretó la historia reciente de China a través de la memoria familiar. Chang señaló que su familia “siempre asumió enormes riesgos personales al tomar una postura moral”, una actitud que orientó la vida de ella y de sus antepasados.

En su nuevo libro, Vuelan los cisnes salvajes, la autora retoma la narración a partir de su salida de China en 1978 e incorpora detalles inéditos de su trayectoria familiar, marcada por los vaivenes políticos del siglo XX. Relata que su abuela nació en 1900, sufrió la práctica del vendado de pies y se casó a los 17 años con un caudillo militar, del que finalmente escapó con su hija. Esa hija se sumó a la lucha comunista contra el Kuomintang y contrajo matrimonio con un revolucionario que, tras la victoria comunista, llegó a ser un alto funcionario; sin embargo, la hambruna causada por las políticas de Mao en los años 60 llevó a que ambos padres perdieran la fe en el partido que antes defendían.

Chang subraya que su padre, Shou-yu, intentó sin éxito conciliar su idealismo juvenil con la brutalidad de la China maoísta, conflicto que determinó su trágico destino durante la Revolución Cultural, cuando la persecución acabó con su vida a los cincuenta y tantos años.

Según la madre de Chang, De-hong, Shou-yu “podía ser un buen comunista, pero era un esposo terrible”, observación que la autora recoge en relación con decisiones personales marcadas por el rigor ideológico, como negarse a internar a su esposa en un hospital de calidad durante un embarazo de riesgo y rehusar cualquier apariencia de favoritismo hacia familiares necesitados.

El libro examina cómo la ética política de la familia Chang los llevó inicialmente a rebelarse contra las injusticias y, más adelante, a confrontar al mismo partido por el que habían luchado, un dilema que, según la autora, se transmitió a lo largo de generaciones y diferentes contextos.

Vuelan los cisnes salvajes también aborda el costo personal del éxito y la notoriedad en el extranjero. Chang admite que, aunque Cisnes salvajes fue prohibido en China, pudo regresar al país y realizar durante años la investigación para su polémica biografía de Mao, trabajo que fundamentó con fuentes, entrevistas y archivos chinos.

La escritora señala que su labor incluyó la colaboración de contactos familiares en Sichuan, la provincia natal de Deng Xiaoping. En su evaluación, las críticas académicas recibidas tras la publicación de la biografía de Mao no respondieron a objeciones históricas genuinas sino a defensores occidentales del régimen, una posición que, según ella, desacredita las acusaciones de falta de rigor.

El giro político reciente cerró las posibilidades de reconciliación: Chang explica que visitó a su madre en China cada año hasta que el endurecimiento del régimen de Xi Jinping se lo impidió. Decidió no exponer a su familia y asumió los riesgos de mantener una postura independiente. Relata que Xi tipificó como delito cualquier “insulto o difamación” contra la memoria de los “héroes y mártires” nacionales, lo que podía llevar a prisión, y que, dado que Mao era considerado el héroe principal, entendió que corría el riesgo de ser encarcelada si permanecía en China.

En la despedida forzada, De-hong suplicó a su hijo que no regresara a China por motivos de seguridad, según reconstruye la autora. Tras décadas de encuentros, Jung Chang aceptó que nunca volvería a ver a su madre anciana.

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