17 de febrero de 2026
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Kremlin amenaza con desplegar la armada si Occidente incauta más petroleros

Un cercano colaborador del presidente ruso Vladimir Putin advirtió el martes que Moscú podría desplegar su marina para evitar que potencias europeas confisquen sus buques y, en represalia, afectar el transporte marítimo del continente, en medio de la creciente tensión por las acciones occidentales contra la llamada “flota fantasma” rusa.

Nikolái Patrushev, asesor del Kremlin y presidente de la Junta Marítima de Rusia, expresó esas declaraciones al medio ruso Argumenty i Fakty, con un tono desafiante dirigido a los países que han intensificado las interceptaciones de petroleros vinculados a Moscú.

Patrushev advirtió que, si no reciben una respuesta contundente, países como Reino Unido, Francia y los Estados bálticos podrían volverse “arrogantes” y tratar de obstruir el acceso ruso a los mares, especialmente en la cuenca atlántica.

Según el funcionario, la mejor garantía para la seguridad de la navegación rusa es su propia marina de guerra. Añadió que en las principales zonas marítimas, incluidas áreas alejadas de Rusia, deberían desplegarse de forma permanente fuerzas considerables capaces de frenar las acciones de lo que calificó como “piratas occidentales”.

El comentario se produce en un contexto de creciente presión sobre la denominada “flota fantasma” rusa: una red de petroleros antiguos y de propiedad opaca que, según las autoridades occidentales, Moscú habría utilizado para eludir sanciones impuestas por la Unión Europea, Estados Unidos y el G7 tras la invasión de Ucrania en 2022. La UE mantiene la prohibición de entrada a puertos europeos a 598 embarcaciones, mientras que Estados Unidos tiene en sus listas 183 buques sancionados.

Expertos y un informe del Parlamento Europeo indican que esos barcos operan con documentos falsos, banderas de conveniencia y desactivando sus sistemas de identificación automática para desaparecer del radar en alta mar. Muchos son embarcaciones antiguas que podrían considerarse prescindibles en caso de incautación o provocar derrames petroleros.

La misma táctica ha sido utilizada por otros aliados de Moscú. El contralmirante David Barata, de la Guardia Costera de EE. UU., dijo ante el Congreso que entre 600 y 800 buques asociados a la llamada “flota fantasma” operan en el mundo, vinculados a países como Irán, Venezuela, China y Rusia. Washington incautó una decena de esos barcos en las últimas semanas, aunque Barata admitió que ello constituye solo “un porcentaje muy pequeño”.

Francia también ha intensificado las operaciones. La marina francesa interceptó recientemente en el Mediterráneo un petrolero sospechoso de pertenecer a la flota fantasma rusa y, en septiembre pasado, detuvo otro buque vinculado a Moscú. El presidente Emmanuel Macron confirmó que la embarcación procedía de Rusia, estaba sujeta a sanciones internacionales y se sospechaba que mostraba una bandera falsa. Reino Unido informó que proporcionó apoyo de rastreo y monitoreo a la operación francesa.

Putin ha catalogado estas acciones como “piratería”. Tras la incautación en enero de un petrolero con pabellón ruso en el Atlántico Norte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia advirtió que la medida podría incrementar las tensiones militares y políticas. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, los países occidentales han impuesto más de 30.000 sanciones contra Rusia con el objetivo de aislarla del comercio global y reducir los ingresos que financian el conflicto.

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