18 de febrero de 2026
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Iván Juárez recibido en Monte Grande tras Cosquín

Iván Juárez, un joven bailarín y docente de 22 años oriundo de Monte Grande, volvió a ser seleccionado para integrarse al prestigioso ballet de Cosquín que inaugura cada una de las “Nueve Lunas”. Su reingreso al elenco pone de relieve tanto su trayectoria personal como el papel del trabajo continuo en la formación artística.

Como profesor de baile en Esteban Echeverría, Juárez combina la labor pedagógica con la práctica escénica, lo que le permite transmitir técnicas y valores del oficio a nuevas generaciones mientras mantiene su propia carrera activa. Ser parte del ballet que abre las “Nueve Lunas” implica una responsabilidad artística destacada: este espacio suele ser visto como un punto de encuentro entre tradición y espectáculo, y quienes integran su elenco contribuyen a la puesta en escena que marca el comienzo de cada jornada festivalera.

La selección repetida de Juárez es, además, una señal de reconocimiento profesional. Para un artista joven, formar parte de un elenco prestigioso ofrece visibilidad y la oportunidad de compartir escenario con referentes del folclore y la danza. También supone un desafío técnico y disciplinario: las funciones masivas exigen regularidad en la preparación física, precisión en la ejecución y adaptabilidad para trabajar en producciones de gran escala.

Desde la perspectiva comunitaria, que un vecino de Monte Grande y docente local obtenga este tipo de convocatorias refuerza la conexión entre los espacios formativos locales y los circuitos artísticos nacionales. Los estudiantes y colegas de Juárez pueden encontrar en su trayectoria un modelo cercano de profesionalización, y su participación puede incentivar mayor interés por la danza en centros culturales y escuelas de la zona.

En términos culturales, el ballet que abre las “Nueve Lunas” cumple una función representativa: recupera y exhibe diversas expresiones del folclore y la danza, y ayuda a sostener una tradición escénica. La presencia de jóvenes intérpretes como Juárez contribuye a la renovación de esa tradición, aportando energía, continuidad y nuevas aproximaciones técnicas que nutren las puestas en escena sin perder el vínculo con las raíces.

En resumen, la reincorporación de Iván Juárez al ballet de Cosquín simboliza tanto un logro personal como un efecto multiplicador en su entorno profesional y comunitario. Su papel como profesor en Esteban Echeverría y su reiterada selección para un espectáculo de relevancia ponen de manifiesto la importancia de la formación sostenida, la proyección artística y la transmisión cultural entre generaciones.

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