20 de febrero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Los dos looks de Nicki Nicole en el Teatro Colón

En la sala principal del Teatro Colón de Buenos Aires se unieron la elegancia clásica y una estética urbana actual. Nicki Nicole presentó su faceta sinfónica acompañada por más de setenta músicos y lució dos atuendos creados especialmente para la ocasión, que reinterpretaron la sastrería femenina en un espacio emblemático de la lírica.

La cantante fue la primera representante de su generación y del movimiento urbano argentino en actuar en ese escenario, históricamente vinculado a la ópera y la música clásica.

El concierto del viernes 20 de febrero, titulado “Nicki Nicole Sinfónico”, constituyó un hito en su trayectoria, especialmente tras su primera nominación a los Premios Grammy. La versión orquestal de su repertorio amplió la sonoridad de sus canciones y supuso un cambio en su propuesta visual.

La estética elegida dejó de lado el streetwear habitual para apostar por la sastrería contemporánea. Ambos trajes fueron confeccionados a medida por la casa GOROF, bajo la dirección de la diseñadora Verónica de la Canal, y adaptaron códigos clásicos a una lectura moderna que dialogó con la arquitectura y simbolismo del Colón.

Noir y Off White: la dualidad sobre el escenario

Durante la presentación, Nicki Nicole alternó dos trajes de crepé en tonos opuestos: Noir y Off White.

El Noir, en negro profundo, evocó sofisticación y cierta atmósfera nocturna; el Off White, en blanco hueso, buscó armonizar con la luz y la majestuosidad de la sala.

Ambos siguieron la misma estructura: blazer oversize levemente entallado, hombros marcados y solapas de líneas arquitectónicas.

En el traje Noir, las solapas de seda acentuaron el guiño al smoking. El conjunto incorporó estrellas bordadas a mano con cristales plateados que se reflejaron sutilmente bajo los focos. El pantalón wide leg, de tiro bajo y con pinzas marcadas, aportó verticalidad y movimiento escénico.

Capas, texturas y símbolos: el arte del detalle

El vestuario para el Colón trabajó además con capas y detalles que enriquecieron la propuesta.

En el look Off White se añadió un chaleco casi imperceptible bajo el blazer, reafirmando la idea del traje de tres piezas. La camisa, en crepé de seda, presentó un cuello alargado y puños prominentes que asomaban por las mangas; una corbata del mismo tejido prolongó la línea vertical del conjunto y estilizó la silueta.

En el primer acto, el Noir apostó por una estética más gótica y sobria: camisa de satén negro con cuello alto y rígido que transmitió formalidad. El detalle de puntas metálicas en el cuello introdujo un toque urbano y rebelde. El pantalón de tiro alto en tejido mate equilibró el brillo de la parte superior y mantuvo la proporción de la figura.

La combinación de blanco total y superposición de volúmenes definió un enfoque que puede describirse como “minimalismo maximalista”: paleta reducida con estructuras amplias, que señaló una evolución hacia una imagen más madura y sofisticada.

Un gesto de poder en la tradición del Colón

La actuación de Nicki Nicole en el Teatro Colón trascendió el concierto y constituyó una reinterpretación de la sastrería clásica desde una perspectiva femenina y contemporánea.

Los trajes, pensados para el movimiento y el impacto escénico, dialogaron con la tradición del teatro y con la identidad de la artista.

Además de un desafío artístico, el evento fue un hecho relevante para la música argentina: el vestuario combinó referencias de alta costura y lenguaje urbano, subrayando el cruce entre culturas y generaciones.

El show sinfónico de Nicki Nicole en el Colón quedará vinculado a una doble transformación: la de su música y la de su imagen, ambas orientadas a explorar nuevas formas de expresión escénica y de presencia en el escenario.

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