21 de febrero de 2026
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Italia podría prohibir carne de caballo y endurecer penas

El parlamento italiano debate una iniciativa que podría cambiar de forma significativa la relación del país con los equinos. El proyecto de ley, presentado por Michela Vittoria Brambilla, propone reconocer a caballos, burros y mulas como mascotas, lo que implicaría la prohibición de su sacrificio y del consumo de su carne para uso humano.

La propuesta busca promover un cambio cultural profundo, según explicó Brambilla, quien además preside una asociación dedicada a la defensa de los derechos de los animales.

La diputada, integrante del partido Noi Moderati y de la coalición de gobierno de Giorgia Meloni, afirma que “los equinos siguen siendo explotados de diversas maneras” y que “los amigos no se comen”, en referencia a la transformación en la percepción social de estos animales.

Brambilla considera que la ley sería “una oportunidad extraordinaria para lograr un cambio cultural que ya es querido por la mayoría de los italianos”, según recogen The Guardian y Wanted in Rome.

La iniciativa reconoce tanto el papel tradicional de los equinos en la agricultura y el transporte como su creciente presencia como compañeros en el deporte, la terapia y la vida familiar. Sus promotores sostienen que en pleno siglo XXI las normas deberían reflejar la empatía y criterios éticos compartidos por buena parte de la población.

Medidas complementarias para el proyecto

El texto contempla sanciones severas para quienes infrinjan la prohibición del sacrificio de caballos, burros y mulas con fines alimentarios. De aprobarse, la ley impondría penas de prisión de hasta tres años y multas que podrían alcanzar los USD 120.000 (€100.000) a quienes participen en la matanza de equinos.

Además de las sanciones, la propuesta incluye medidas orientadas a la protección y el control, como la implantación obligatoria de microchips y la creación de un sistema nacional de seguimiento para asegurar la trazabilidad y el bienestar de los animales durante su vida.

Para facilitar la transición de quienes dependen económicamente de la actividad ligada a la cría o sacrificio de equinos, el proyecto prevé la creación de un fondo de USD 7 millones (6 millones de euros) destinado a ayudar a los criadores a adaptar sus labores a la nueva normativa, según explica The Guardian.

Por ahora, la iniciativa cuenta con un respaldo transversal en el parlamento italiano, recibiendo apoyo de formaciones de la coalición gobernante y de sectores de la oposición. Brambilla ha obtenido adhesiones de distintas bancadas, lo que refleja la sensibilidad pública en torno al tema de los derechos de los animales.

Wanted in Rome indica que organizaciones como la Internacional para la Protección Animal (OIPA) subrayan la complejidad cognitiva y emocional de los caballos como argumento para otorgarles una protección especial. Estos grupos llaman a redefinir la relación social con los equinos, priorizando su bienestar y su papel como compañeros.

Desde la tradición equina al panorama actual

La carne de caballo ha formado parte de la gastronomía en varias regiones italianas durante siglos, con presencia destacada en Apulia, Campania, Sicilia, Lombardía, Véneto y Emilia-Romaña. Platos tradicionales como la braciola di cavallo, albóndigas y preparaciones con carne aparecen en la cocina local de ciudades como Verona, el Salento y Catania, según los medios.

A pesar de esa tradición, el consumo ha disminuido de forma notable en la última década. Datos del instituto nacional de estadística Istat muestran que el número de equinos sacrificados en Italia cayó de más de 70.000 al año en 2012 a alrededor de 22.000 en 2024.

Italia continúa entre los mayores importadores y consumidores de carne de caballo en Europa, aunque la tendencia es a la baja por motivos culturales y por una creciente preocupación ética entre la población.

Diversas encuestas respaldan el cambio de percepción: un estudio de Ipsos publicado en mayo de 2025 indica que solo el 17 % de los consumidores afirma comer carne de caballo al menos una vez al mes.

Entre quienes han dejado de consumirla, el 42 % cita razones de empatía hacia los animales y el 31 % considera ya a los equinos como mascotas, lo que refleja una modificación en su estatus social.

Otro sondeo citado por The Guardian señala que el 83 % de los italianos no consume carne de caballo, dato que respalda la afirmación de Brambilla sobre el apoyo mayoritario a un cambio cultural en esta materia.

En conjunto, estos datos apuntan a una reducción clara del consumo motivada tanto por factores culturales como por el impacto de campañas de concienciación y del activismo por la protección animal, que han situado el debate sobre los equinos en el centro de la agenda pública.

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