28 de febrero de 2026
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Dieta de atletas en los Juegos Olímpicos de Invierno

La alimentación adquiere un papel central para los deportistas de alto rendimiento en los Juegos Olímpicos de Invierno, porque influye directamente en su capacidad para rendir al máximo.

Según información recopilada por Scientific American a partir de profesionales en nutrición y deporte, estos atletas requieren una cantidad de calorías y nutrientes muy superior a la de una persona promedio. Su alimentación diaria busca equilibrar la energía disponible, la recuperación y la adaptación a condiciones ambientales exigentes.

¿Por qué los carbohidratos son esenciales para el rendimiento de los atletas olímpicos de invierno?

Los carbohidratos constituyen la base de la dieta de los olímpicos de invierno. Especialistas como Rebecca Hall señalan que estas moléculas son la principal fuente de energía para esfuerzos intensos y prolongados; el organismo recurre al glucógeno muscular, cuya reposición depende de una ingesta adecuada de carbohidratos.

Para mantener el rendimiento, retrasar la fatiga y favorecer la recuperación, los atletas consumen carbohidratos antes, durante y después de entrenamientos y competiciones. El gasto calórico diario puede variar ampliamente —aproximadamente entre 3.000 y 8.000 calorías— según la disciplina, la intensidad y las condiciones climáticas.

La proporción de carbohidratos recomendada depende del deporte y de la carga de trabajo, y en actividades de resistencia o de alto volumen suele representar más de la mitad de la ingesta calórica diaria.

¿Qué función cumplen las proteínas y las grasas en la dieta de los atletas olímpicos de invierno?

Proteínas y grasas desempeñan funciones complementarias en la dieta de estos atletas. La proteína es clave para la reparación y el desarrollo muscular, especialmente tras sesiones intensas, por lo que se priorizan fuentes magras como pollo, pescado, huevos y lácteos.

Distribuir adecuadamente la proteína a lo largo del día ayuda a optimizar la síntesis muscular y la adaptación al entrenamiento.

Las grasas, aunque no son la principal fuente energética en ejercicios muy intensos, son necesarias para absorber vitaminas liposolubles y para la producción hormonal. En pruebas de larga duración o en ambientes fríos pueden servir también como reserva energética y colaborar en la regulación térmica.

Un equilibrio individualizado entre proteínas y grasas, ajustado a las demandas específicas de cada deportista, contribuye a mantener la energía, la recuperación y la salud general.

¿Qué micronutrientes son claves para el alto rendimiento?

Los micronutrientes son fundamentales para el rendimiento. Investigadores como Kerry McGawley destacan la importancia de la vitamina D y del hierro para la salud y el desempeño de los atletas invernales.

En deportes con escasa exposición solar, la vitamina D es esencial para la salud ósea y muscular; su deficiencia aumenta el riesgo de lesiones y de problemas respiratorios, por lo que a menudo se recurre a suplementación o a una planificación dietaria específica.

El hierro es clave para el transporte de oxígeno; su falta, frecuente entre deportistas y especialmente entre las mujeres, puede generar fatiga, recuperación deficiente y caída del rendimiento. Por ello se monitorizan los niveles de hierro y se incluyen alimentos ricos en este mineral en la dieta.

¿Cómo influye la cafeína en el desempeño de los atletas olímpicos de invierno?

La cafeína forma parte de muchas estrategias nutricionales por su capacidad para mejorar la concentración, reducir la sensación de fatiga y optimizar la respuesta en situaciones de alta exigencia. Su efecto depende de la dosis y del momento de consumo, y algunos atletas usan café o suplementos antes de competir para aumentar alerta y rendimiento.

Sin embargo, su uso debe ser personalizado y supervisado por profesionales, pues el exceso puede provocar insomnio, nerviosismo o molestias digestivas. La inclusión de cafeína siempre responde a un plan individualizado.

¿Por qué es clave la individualización de las dietas en los atletas olímpicos de invierno?

La individualización es un principio central en la nutrición deportiva. No existe una estrategia única para todos: cada atleta tiene necesidades, preferencias y respuestas fisiológicas distintas, indican expertos como Lucy Mower.

Factores como la modalidad deportiva, la intensidad y duración del entrenamiento, la genética, la edad y las restricciones personales o culturales influyen en la planificación alimentaria. Esto puede implicar ajustar las proporciones de carbohidratos, proteínas y grasas, o modificar los horarios de las comidas para optimizar la ingesta de nutrientes.

La personalización también considera la tolerancia digestiva y el uso puntual de suplementos cuando la dieta no cubre los requerimientos. Trabajar junto a nutricionistas y médicos resulta esencial para diseñar un plan que proteja la salud y mejore el rendimiento al más alto nivel.

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