El plogging, una tendencia que combina correr con recoger residuos, está ganando presencia en las calles de Nueva York.
Organizaciones como New York Road Runners (NYRR), junto con corredores y vecinos comprometidos, impulsan esta práctica por su doble aporte al bienestar físico y al cuidado del entorno.
La actividad consiste en ejercitarse al aire libre mientras se recolectan desechos de la vía pública. En Nueva York, la iniciativa busca tanto limpiar espacios urbanos como fomentar hábitos de vida saludables.
Popular en barrios y en eventos deportivos, el plogging ha generado una comunidad activa que cree que pequeñas acciones colectivas pueden mejorar el entorno.
Según el New York Post, los primeros eventos de plogging en la ciudad fueron organizados por el NYRR en 2019 dentro de una campaña por el Día de la Tierra. El término proviene del sueco “plocka upp” (recoger) y la práctica se expandió con rapidez desde Manhattan a otros vecindarios. En la sede del NYRR, cualquier persona puede tomar bolsas y guantes para participar de forma individual o en grupo.
La expansión del plogging en los eventos de Nueva York
La vinculación con carreras locales fue clave para su crecimiento. El NYRR organiza jornadas de plogging previas a competencias como la United Airlines NYC Half Marathon, la RBC Brooklyn Half Marathon y el Maratón de Nueva York, donde participantes combinan recorridos moderados con la recogida de residuos, según el New York Post.
Aly Criscuolo, directora de sostenibilidad del NYRR, señala que la visibilidad del maratón —que atrae a millones de espectadores— ayuda a que el plogging llegue a barrios fuera del circuito oficial. También comenta que, incluso sin eventos formales, muchas personas recogen basura durante sus salidas matutinas. La asistencia promedio a estas jornadas ronda los 100 participantes, entre corredores inscritos y quienes se interesan por la sostenibilidad local.
Comunidad y concienciación ambiental a través del plogging
El compromiso ciudadano es fundamental. Tina Muir, maratonista retirada y defensora de la sostenibilidad, explicó al New York Post que participar en plogging cambió su visión del deporte: le permitió involucrarse en una acción concreta y contribuir positivamente a su entorno.
Muir observa que el ejemplo individual suele animar a otros a adoptar comportamientos más cuidadosos con el medio ambiente. Criscuolo añade que, si bien recoger residuos no resolverá la crisis climática, educar y demostrar que cualquiera puede actuar en su barrio tiene un efecto significativo. La educación ambiental y la creación de nuevos hábitos se consideran logros importantes de esta tendencia.
Beneficios físicos, mentales y sociales del plogging
Además del impacto ambiental, el plogging ofrece beneficios para la salud. Jason Fitzgerald, entrenador y conductor del Strength Running Podcast, explica que las pausas para recoger residuos reducen el ritmo cardíaco respecto a correr de forma continua, lo que puede aumentar la quema de grasa y favorecer la recuperación. También señala que es una forma de ejercicio sostenible que contribuye a la salud ósea, al control del metabolismo y a la prevención de enfermedades como la diabetes tipo 2.
La práctica implica trabajo muscular adicional: agacharse para recoger basura reproduce movimientos parecidos a sentadillas y zancadas, por lo que se recomiendan estiramientos al finalizar la sesión.
Al principio, cambiar el ritmo puede resultar extraño, pero con la experiencia suele aumentar la sensación de bienestar físico. Fitzgerald aconseja a quienes comienzan diseñar rutas conocidas, ya que las pausas alarga el tiempo de salida y ayudan a mejorar la resistencia aeróbica.
En el plano psicológico y social, el plogging también tiene efectos positivos. Quienes realizan este tipo de actividad aeróbica reportan reducción de síntomas depresivos; además, recoger basura aporta satisfacción por contribuir a la comunidad. Participar en grupos ayuda a disminuir el aislamiento y fortalece los lazos sociales.
Para Muir, la accesibilidad y el carácter abierto de estas actividades son destacables: constituyen una manera eficaz de construir comunidad y amistad.
Las iniciativas de plogging en Nueva York muestran que el ejercicio puede trascender el beneficio individual y convertirse en un esfuerzo colectivo que da sentido a la vida urbana compartida.



