Japón comenzará a liberar reservas de petróleo desde este jueves para garantizar el suministro ante el impacto del conflicto en Medio Oriente, confirmó la primera ministra Sanae Takaichi en un mensaje difundido este martes. La medida responde a la preocupación por el abastecimiento energético debido a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, una región clave para las importaciones japonesas de crudo.
“Con respecto al impacto de la situación de Medio Oriente en la economía nacional, para garantizar que no haya interrupciones en el suministro (…), comenzamos a liberar reservas privadas el 16 de marzo y comenzaremos a liberar reservas nacionales esta semana, el 26”, precisó la jefa de Gobierno a través de su cuenta en la red social X. La decisión amplía una serie de acciones iniciadas por Tokio para estabilizar el mercado interno de combustibles.
Takaichi explicó que, tras activar la liberación de reservas privadas a mediados de marzo, ahora se sumarán las reservas estatales para mantener el flujo energético en un contexto internacional incierto. Añadió que está previsto que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) coordine una liberación conjunta de reservas antes de que termine el mes, lo que reforzará la respuesta entre las principales economías consumidoras.
Paralelamente, el Gobierno implementó medidas internas para mitigar el impacto económico. Desde el 19 de marzo, el gabinete aplica subsidios para contener los precios de los productos petrolíferos. Según la primera ministra, la política busca “minimizar el impacto en la actividad económica” en un escenario de alta volatilidad en los mercados energéticos.
Las autoridades japonesas han reiterado su preocupación por la estabilidad en Medio Oriente desde el inicio del conflicto. Japón depende aproximadamente en un 90% del petróleo que proviene de esa región, lo que lo expone directamente a posibles interrupciones en el suministro. En ese marco, el Ejecutivo subrayó la necesidad de una solución diplomática.
Takaichi afirmó que Japón apuesta por una “rápida resolución de la situación y trabajará por la paz y la estabilidad en la región, incluida la seguridad energética”. En esa línea, reiteró la intención de intensificar los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones y evitar un mayor deterioro del escenario internacional.
La primera ministra también se refirió a su reciente encuentro en Washington con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrado la semana pasada. En esa cumbre destacó la importancia de garantizar la seguridad en una de las rutas marítimas más críticas para el comercio global de crudo.
“En particular, con respecto al suministro estable de crudo, confirmamos que Japón y Estados Unidos colaborarán para aumentar la producción de crudo estadounidense, y expresamos nuestro deseo de llevar a cabo un proyecto conjunto para almacenar petróleo procedente de Estados Unidos”, relató. Además, subrayó la necesidad de “garantizar la navegación segura en el estrecho de Ormuz”, un punto estratégico por donde transita una parte importante del petróleo mundial.
En el ámbito consular, Takaichi indicó que el Gobierno facilitó la salida de más de 1.100 ciudadanos japoneses que se encontraban en países del Golfo al estallar el conflicto. Asimismo, celebró que un ciudadano japonés detenido en Irán regresó al país tras su liberación la semana pasada, lo que consideró un avance en la protección de nacionales en el exterior.
(Con información de AFP y EFE)



