El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, viajará esta semana a Francia para intentar convencer a aliados del Grupo de los Siete (G7) sobre la estrategia estadounidense frente a Irán, una crisis que provocó un aumento en los precios mundiales del combustible, informó el Departamento de Estado.
Rubio participará el viernes en una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 en las afueras de París, cerca de Versalles, con el objetivo de promover intereses clave de Estados Unidos y abordar cuestiones de seguridad y oportunidades de cooperación, según el Departamento de Estado.
Entre las prioridades que el organismo mencionó figuran la guerra entre Rusia y Ucrania, la situación en Oriente Medio y las amenazas a la paz y la estabilidad global, en un contexto en el que circulan versiones contradictorias sobre posibles contactos entre Estados Unidos e Irán.
El presidente Donald Trump afirmó el lunes que Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones, mientras que las autoridades iraníes lo negaron; en paralelo, varios países participan en primeros intentos por encontrar una solución a la crisis.
Casi todos los demás integrantes del G7 —Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón— reaccionaron con frialdad a la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán y se negaron a participar en ella.
Esa postura motivó críticas de Trump hacia algunos miembros del G7 y aliados de la OTAN por no responder a sus llamados para ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz, aunque el presidente sostuvo que Estados Unidos no necesita su respaldo; en días recientes, varios de esos países expresaron disposición a apoyar medidas apropiadas para restablecer el tráfico en esa vía marítima.
El martes, Trump aseguró que el régimen iraní ofreció garantías sobre su programa nuclear y que Irán habría aceptado no desarrollar un arma nuclear, afirmando que las negociaciones avanzaban de forma positiva.
Asimismo, dijo que Irán hizo un gesto económico vinculado al petróleo, el gas y el tránsito por el estrecho de Ormuz, describiéndolo como un regalo de gran valor, sin ofrecer detalles adicionales.
El presidente afirmó que ese gesto indicaría que Estados Unidos está tratando con interlocutores adecuados y que hay contactos en curso con representantes iraníes, sosteniendo que “quieren hacer un trato”.
Trump también comentó que Pakistán se ofreció para facilitar contactos y aseguró que el interés de Irán en cerrar un acuerdo era considerable, además de atribuir a la presión militar cierta influencia en el desarrollo de las negociaciones.
Sobre la situación militar en Irán, el mandatario afirmó que el país carece de liderazgo efectivo, que su marina y fuerza aérea han sido debilitadas y que sus sistemas de comunicación fueron afectados; dijo que Estados Unidos puede moverse con libertad en relación con Teherán y calificó la campaña como “prácticamente ganada”.
Trump añadió que la opción de atacar infraestructuras críticas iraníes sigue disponible, pero explicó que decidió no avanzar para favorecer la vía diplomática, y mencionó que se había autorizado un ataque a una gran planta de generación eléctrica que finalmente no se llevó a cabo.
Al referirse a la dirigencia iraní, sostuvo que se trata de un cambio de régimen y describió, en términos contundentes, operaciones contra líderes iraníes, afirmando que podrían repetirlas si fuera necesario.
El presidente reiteró que la condición central de cualquier acuerdo es la renuncia iraní al desarrollo de armas nucleares, subrayando que toda negociación parte de la premisa de que Irán no puede poseer una bomba nuclear.
Estas declaraciones se produjeron después de que Trump anunciara la suspensión temporal de ataques contra infraestructuras energéticas iraníes para permitir el avance de las negociaciones, mientras autoridades iraníes niegan la existencia de contactos directos y atribuyen las iniciativas a Washington. (Con información de AP y AFP)



