En la madrugada del miércoles, un incendio en una vivienda del departamento de Junín, provincia de Mendoza, provocó la muerte de dos personas por inhalación de monóxido de carbono. El siniestro ocurrió en una casa ubicada en la calle Joaquín V. González, donde las llamas se propagaron con rapidez.
Según informó el medio regional El Sol, el aviso entró alrededor de las 4:30 tras un llamado al 911 que alertó sobre el fuego. En el interior de la vivienda estaban Marcos Segundo Ríos Lencinas, de 80 años, y Ramona Raquel Maure, de 60. Personal de la Comisaría 19° y dotaciones de Bomberos de Junín y Rivadavia acudieron con rapidez, ingresaron a la casa y auxiliaron a los dos ocupantes, iniciando maniobras de reanimación mientras esperaban a los servicios médicos.
Aunque los equipos médicos intervinieron, las víctimas no pudieron sobrevivir a la exposición al monóxido de carbono, según confirmó el Servicio de Emergencias Coordinado. Las primeras pericias indicaron que fallecieron por un síndrome inhalatorio provocado por la inhalación del gas tóxico generado durante el incendio.
El incendio causó daños estructurales importantes: el living y la cocina-comedor quedaron destruidos en su mayor parte, mientras que las habitaciones y el baño sufrieron daños parciales.
Intervinieron Policía Científica y la Unidad Investigativa para realizar peritajes y reunir indicios que permitan reconstruir la secuencia de los hechos. La investigación fue iniciada por la Oficina Fiscal de Junín, que deberá establecer el origen del fuego y si hubo factores adicionales que agravaron el desenlace.
La vivienda quedó inhabitable, con sus estructuras más expuestas totalmente destruidas y el resto con daños considerables. Las tareas de los bomberos demandaron varios minutos hasta la extinción del foco. Hasta el momento, las autoridades no han informado oficialmente sobre la causa precisa del incendio ni sobre hipótesis iniciales.
¿Qué produce el monóxido de carbono?
El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro, inodoro e insípido que no puede detectarse sin equipos específicos. Se genera cuando se queman combustibles como leña, carbón, gas o queroseno en estufas, cocinas, braseros u otros artefactos.
Si estos aparatos funcionan en espacios cerrados o en mal estado, el monóxido de carbono puede acumularse en el ambiente sin ser percibido. Al inhalarlo, el CO se une a la hemoglobina en la sangre, reduciendo la capacidad de transporte de oxígeno hacia los órganos.
Los primeros síntomas pueden incluir dolor de cabeza, mareos, náuseas y cansancio. Si la exposición continúa y no se ventila el lugar ni se evacua, los síntomas empeoran y pueden provocar pérdida de conciencia o la muerte.
El riesgo aumenta en invierno, cuando se mantienen cerradas las ventanas para conservar el calor. Están particularmente expuestas las embarazadas, los bebés, los niños pequeños y las personas mayores; también tienen mayor riesgo quienes padecen enfermedades cardíacas, respiratorias o anemia, según el Ministerio de Salud.
¿Cuáles son las fuentes de intoxicación?
Entre 2019 y 2024, el análisis de 855 casos confirmados mostró que el 65% de las intoxicaciones por monóxido de carbono se originaron en el hogar, principalmente por el uso de braseros, estufas y cocinas. Un 7% se produjo en el ámbito laboral y un 5% en lugares recreativos; el 23% restante no especificó la fuente de exposición.
Estos datos indican que el hogar es el principal escenario de riesgo. Las viviendas sin salidas de gases al exterior o con ventilación obstruida son las más peligrosas, y los accidentes aumentan en contextos con aparatos viejos o falta de mantenimiento y control.
Por eso, el Ministerio de Salud recomienda ventilar siempre los ambientes donde se usan estufas u otros artefactos que queman gas, leña, queroseno o carbón.
Además, se dieron estos consejos:
Revisar periódicamente que todos los aparatos funcionen correctamente y encargar su mantenimiento y limpieza únicamente a técnicos autorizados. Nunca dormir con un brasero encendido ni usar el horno doméstico para calentar una habitación. Instalar detectores de monóxido de carbono en el hogar y no tapar las rejillas o salidas de ventilación. En escuelas y lugares con estufas, realizar limpieza y control anual para prevenir accidentes. Si una persona presenta dolor de cabeza, mareo, náusea u otros síntomas compatibles, abrir puertas y ventanas de inmediato, salir al exterior y buscar asistencia médica.



