26 de marzo de 2026
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Carta de Carter revela origen del mito de Tutankamón

Una carta inédita de Howard Carter, el arqueólogo que halló la tumba de Tutankamón, aporta una nueva versión sobre el origen del mito de la “maldición de los faraones”. Subastada en Boston el 18 de marzo de 2026 por 16.643 dólares, la misiva sostiene que la leyenda obedeció más a rencillas personales y rivalidades periodísticas que a causas sobrenaturales.

En la carta, Carter atribuye la invención del mito a Arthur Weigall, periodista y egiptólogo, y no a sucesos inexplicables. Según Carter, Weigall difundió la historia por resentimiento tras quedar excluido de la cobertura privilegiada del hallazgo, circunstancia que el arqueólogo vincula a disputas profesionales y a la distribución selectiva de información.

Carter rechaza cualquier explicación sobrenatural y señala que la “maldición de Tutankamón” fue fabricada con fines sensacionalistas. En su misiva, describe a Weigall como el “creador” del relato destinado a perjudicar su reputación y a capitalizar el interés público.

El arqueólogo explica que la exclusividad negociada por Lord Carnarvon —financiador del proyecto— concedió al Times de Londres pagos por 5.000 libras esterlinas y el 75% de los beneficios, lo que provocó animosidad entre otros medios y frustración entre corresponsales, incluido Weigall, entonces en el Daily Mail.

Las verdaderas raíces de la “maldición de Tutankamón”

En la carta, Carter acusa directamente a Weigall de haber inventado la leyenda: “La ‘maldición de Tutankamón’ fue su invención”. Le reprocha haber antepuesto la “emoción y diversión a corto plazo” a la integridad profesional y llega a calificar su actitud como perjudicial para la arqueología.

Estas observaciones señalan que la tensión surgida por el acceso restringido a la prensa alimentó rencillas personales que, según Carter, terminaron convirtiéndose en la base del mito más que cualquier fenómeno misterioso, según recoge Artnet.

La misiva también apunta que Weigall no estuvo presente en la apertura inicial de la tumba, llegando minutos después que otros periodistas. Ese descontento, sostiene Carter, motivó una reacción vengativa que contribuyó a difundir la historia a nivel internacional.

Una disputa y un mito: Carter, Weigall y la prensa

El acuerdo exclusivo entre Lord Carnarvon y el Times generó desconfianza y acentuó la competencia entre medios. Weigall, relegado en su labor para el Daily Mail, aparece en la carta como el origen de una narrativa sensacionalista que con el tiempo se consolidó en mito. La respuesta de Carter combina el reproche por la manipulación mediática con la inquietud por las consecuencias de leyendas fabricadas.

La leyenda ganó difusión tras la muerte de varias personas vinculadas a la excavación, entre ellas la de Lord Carnarvon cuatro meses después de la apertura de la tumba. No obstante, interpretaciones científicas contemporáneas atribuyen esos fallecimientos a causas naturales, distanciando la explicación de cualquier castigo sobrenatural.

Ecos personales y repercusiones del hallazgo

La carta ofrece además impresiones personales de Carter: lamenta la muerte de la duquesa de Alba, expresa admiración por la actriz estadounidense Ruth Draper y muestra cierta nostalgia por la vida social vinculada al descubrimiento.

La destinataria, Helen Ionides, hija de Constantine Alexander Ionides, es recordada por su labor en la Cruz Roja durante la Segunda Guerra Mundial, un dato que Carter incorpora al contexto epistolar.

El documento subastado en 2026 ya había sido vendido en 2022 por 10.000 dólares, lo que refleja el renovado interés y la valorización de los escritos históricos relacionados con descubrimientos arqueológicos.

La relevancia de la carta radica en cómo retrata las intrigas y el clima cultural en torno al hallazgo, y en la confirmación del papel que las disputas personales y la prensa tuvieron en la construcción de un mito duradero.

Además de los reproches, la misiva muestra el lado humano de Carter, que reconoce afectuosamente a personas de su entorno, ofreciendo una visión más personal de uno de los episodios más recordados de la historia egipcia.

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